
De acuerdo con un informe de Bumeran, 7 de cada 10 peruanos (72%) evaluó renunciar por la mala relación con su jefe; sumado a que el 53% del talento, no considera a su superior —en el cargo— como un líder. Dicha tendencia, respecto al año pasado, se ha incrementado en 4 puntos porcentuales. Según especialistas, más allá de la salida voluntaria de un trabajador, se asumen costos invisibles que pueden afectar a las organizaciones.
Diego Cubas, CEO Perú y presidente Latam de Cornerstone, menciona que la salida de colaboradores valiosos puede desencadenar una cadena de efectos que impacta en la productividad, el clima laboral y la continuidad del conocimiento en una empresa.
“Desde mi perspectiva, hay dos pilares importantes en este escenario: la cultura y el liderazgo. La cultura está relacionada con la personalidad de la organización y cómo actúa incluso cuando nadie la observa. Al final, esa cultura termina moldeando el estilo de liderazgo de los jefes”, puntualiza.
En esa línea, el estudio de Bumeran precisa que el 87% de los profesionales de Recursos Humanos considera que la capacidad para inspirar y motivar a su equipo es una característica fundamental que debe poseer un buen líder.
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En esa línea, Diego Tala, director comercial de Bumeran.com.pe en Jobint, menciona que el liderazgo es una habilidad que se construye, y la falta de capacitación contrasta con el interés de muchos profesionales por asumir este tipo de roles.
“De acuerdo con los datos del estudio, tan solo en el 57% de las organizaciones se desarrollan estrategias para ayudar a personas a construir el liderazgo, por lo que aún existe un gran porcentaje de organizaciones en las que la formación de los líderes no se implementa”, soslaya a Gestión.
Tala aclara que existe una brecha importante entre lo que los equipos esperan y el liderazgo que perciben, lo que presenta un panorama desafiante para las organizaciones.

¿Qué cualidades se valoran más de un líder?
En esa línea, el reporte precisa que, dentro de las cualidades más apreciadas de un líder, el 60% de los encuestados destaca la importancia de que contribuya al crecimiento personal y profesional de los miembros del equipo y que escuche las necesidades de su equipo; mientras que el 58% menciona que confíe en ellos y les brinde autonomía.
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En esa línea, Cubas advierte que dentro de las señales típicas del quiet quiting están:
- El colaborador empieza a entregar solo lo mínimo necesario.
- Se pierden la energía, el entusiasmo y la actitud positiva.
- Ya no propone ideas ni busca mejorar procesos.
- Evita involucrarse en proyectos adicionales.
- Cumple estrictamente el horario: llega y se va exactamente a la hora.
- Su presencia se vuelve más distante: “está”, pero ya no se siente su impacto en el equipo.
“Todavía existe la idea de que dirigir pasa por controlar, corregir y supervisar de cerca, cuando hoy el talento espera líderes que desarrollen, escuchen y generen confianza. El liderazgo, es impactar, influenciar y empoderar”, menciona.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.








