
Dos de cada tres ofertas laborales publicadas en el Perú requieren al menos una habilidad tecnológica. El dato, correspondiente a agosto de 2026, muestra cómo las competencias digitales ya forman parte de los perfiles que buscan las empresas, aunque su peso cambia según la profesión.
La cifra proviene del estudio “Inteligencia de habilidades y demanda laboral en Perú”, elaborado por el Observatorio de Inteligencia de Mercados de la Universidad San Ignacio de Loyola (ODEM USIL), que analizó 8,078 vacantes de diez carreras profesionales: Administración, Arquitectura, Comunicación, Derecho, Diseño Gráfico, Educación, Gastronomía, Ingeniería Ambiental, Marketing y Psicología.
El análisis encontró que el 64% de las vacantes incluía al menos una habilidad tecnológica. Diseño Gráfico encabezó el grupo, con 86%, seguido por Marketing (75%) y Administración (72%). En Educación la proporción llegó a 46%, mientras Gastronomía registró la menor participación.

Procesos, análisis y tecnología
El estudio identificó 107,938 menciones de habilidades, con un promedio de poco más de 13 por oferta laboral. Al agruparlas por áreas de trabajo, calidad, procesos y mejora continua ocuparon el primer lugar, con alrededor de 8,800 menciones. Le siguieron marketing y publicidad, ventas y desarrollo comercial.
Del total de menciones, alrededor del 61% corresponde a habilidades técnicas; las habilidades blandas representan el 17% y las tecnológicas, el 13%. Las capacidades sectoriales reúnen el 6%; las certificaciones, el 3%; y los idiomas, menos del 1%.
Entre las habilidades individuales, Microsoft Office ocupa el primer lugar, con cerca de 1,800 apariciones. Le siguen proactividad, trabajo en equipo, atención al cliente, comunicación efectiva y orientación a resultados. También figuran entre las más frecuentes Excel intermedio, retail, creatividad e indicadores de gestión.
Rossemery Escobedo, gerenta de Empleabilidad e Innovación Educativa de la USIL, señaló que “las ofertas muestran que las empresas buscan personas capaces de organizar el trabajo, mejorar procesos y responder a objetivos concretos. Esa base se combina con herramientas y conocimientos distintos según la profesión”.
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Los requerimientos también varían según las características de cada carrera. En cerca de 600 vacantes de Diseño Gráfico, Photoshop apareció aproximadamente 290 veces; Illustrator, 250; y Premiere, 170. En Psicología, donde se analizaron cerca de 700 vacantes, el 58% incluye al menos una habilidad tecnológica, mientras que reclutamiento y selección apareció unas 340 veces.

Del manejo de herramientas al análisis de datos
Para Alonso Mujica, Managing Director de Kuali by Cornerstone, las capacidades tecnológicas que buscan las empresas están cambiando. “Hace algunos años, la conversación giraba alrededor de una idea: todos debían aprender a programar. Los fundamentos de programación continúan siendo valiosos, pero hoy el diferencial está en comprender cómo funciona un proceso, identificar dónde puede mejorar y estructurar una solución apoyándose en datos y tecnología”, explicó a Gestión.
En ese escenario, habilidades como data analytics, procesamiento de información, Power BI y construcción de dashboards están ganando peso. La ofimática se ha convertido en una competencia básica, mientras Excel avanzado, combinado con análisis, automatización y criterio de negocio, mantiene relevancia.
Según Mujica, saber escribir prompts es un punto de partida. El valor está en formular correctamente el problema, aportar contexto, evaluar críticamente los resultados y transformar una idea en una solución funcional.
¿En qué sectores aumenta la demanda?
Mujica señala que esta demanda es más visible en sectores que operan con grandes volúmenes de información y procesos complejos, como minería, banca, servicios financieros, inversiones, consumo masivo y comercio electrónico. También se extiende a funciones transversales como operaciones, finanzas, gestión humana y ventas.
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Entre los perfiles que están ganando espacio menciona a Product Managers, Project Managers, especialistas en análisis de datos, gerentes de tecnología y líderes de transformación. Asimismo, observa una mayor relevancia de posiciones vinculadas con ciberseguridad, protección de datos y privacidad.

Respecto a las remuneraciones, indica que todavía es temprano para hablar de una modificación generalizada de las bandas salariales atribuible exclusivamente a nuevas habilidades tecnológicas. Sin embargo, empresas nativas digitales y organizaciones que aceleran sus procesos de transformación muestran una mayor disposición a valorar perfiles capaces de conectar tecnología, datos y objetivos de negocio.
Las habilidades humanas mantienen su valor
Más allá del dominio de herramientas, los especialistas coinciden en que las capacidades humanas seguirán siendo determinantes.
Alberto Sols, director de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería, Ciencia y Computación - STEAM de la Universidad Europea de Madrid, considera que los profesionales con mayor proyección serán aquellos capaces de supervisar, validar y tomar decisiones.
“Los profesionales más valiosos no serán necesariamente quienes ejecuten mejor determinadas tareas técnicas, sino quienes sean capaces de supervisarlas, validarlas y tomar decisiones sobre ellas”, sostiene.
A su juicio, estos perfiles combinarán base técnica con pensamiento crítico, comunicación, liderazgo y visión estratégica.
Sols agrega que la ventaja competitiva ya no estará en competir con la tecnología, sino en saber utilizarla de manera inteligente y crítica. Esto, añade, obliga a las universidades a revisar sus planes de estudio para fortalecer tanto las competencias técnicas como habilidades transversales vinculadas con comunicación, ética, liderazgo, resolución de problemas y, cómo no, colaboración con sistemas de IA.
“Las universidades debemos revisar de forma continua los planes de estudio para garantizar una doble formación”, afirma Sols, entre una base técnica sólida y competencias como pensamiento crítico, comunicación, ética, liderazgo y colaboración con sistemas de IA.








