Linde AG y obtuvieron la aprobación de la agencia antimonopolio de Estados Unidos para su fusión de US$ 47,000 millones, allanando el camino para la oferta a dos años de las compañías para crear el mayor proveedor de gases industriales del mundo.

La Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) de EE.UU. informó hoy que había aprobado el acuerdo con la condición de que y Praxair vendan activos para resolver las inquietudes que genera la posibilidad de que la fusión perjudique la competencia.

han estado presionando para obtener la aprobación para su fusión antes del 24 de octubre, fecha límite para cerrar el trato.

La aprobación de la FTC es el último gran obstáculo después de recibir en agosto el visto bueno condicional de la Unión Europea. Las compañías habían acordado vender la totalidad del negocio de gas en Europa de Praxair, así como su participación en una empresa conjunta italiana y varios contratos de suministro de helio.

La FTC exigió la venta de activos en nueve mercados de gas industrial para resolver los problemas de competencia. Además de la venta a Messer y CVC, la FTC exigió la venta de la planta de Linde ubicada en Clear Lake, Texas, a Celanese Corp. y la planta de Linde ubicada en La Porte, Texas, a LyondellBasell Industries N.V.

La aprobación del acuerdo es la primera decisión sobre una fusión importante desde que Joe Simons asumió este año la presidencia de la comisión. El ejecutivo está organizando una serie de audiencias para evaluar una restructuración y fortalecimiento del control de las fusiones en medio de críticas que señalan que las autoridades antimonopolio han sido demasiado flexibles en supervisar acuerdos, haciendo que aumente la concentración en la economía.

La FTC aprobó el acuerdo por 4 votos a favor y 1 en contra, del comisionado Rohit Chopra.

Linde y Praxair comenzaron en el 2016 las conversaciones para una fusión, pero estas se vinieron abajo en unos meses, lo que llevó a la salida de altos ejecutivos. Las negociaciones se reanudaron, aunque enfrentaron una serie de obstáculos como la oposición de los sindicatos, el escepticismo de los accionistas y las exigentes demandas de los reguladores antimonopolio.