
La Federación Peruana de Voleibol (FPV) busca dar el siguiente paso en la explotación comercial de la audiencia que ha ganado su Liga: llevar esa exposición fuera de la televisión y convertirla en una nueva línea de productos. En esa línea, conversa con empresas multinacionales y apunta a poner el proyecto en marcha este año. ¿Qué oportunidad de negocio ve la FPV detrás del merchandising y cómo encaja esta apuesta en su estrategia para generar más ingresos?
La Federación aún no ha cerrado acuerdos ni puede revelar los nombres de las empresas involucradas, debido a las condiciones de confidencialidad de las conversaciones. El proyecto contempla una línea de productos que incluye camisetas, shorts, pelotas, tomatodos, gorras y otros artículos vinculados al vóley.
Ahora bien, para estructurar esta propuesta, la FPV también viene tomando como referencia cómo gestionan su merchandising otras federaciones en el extranjero.
Gino Vegas Urrutia, presidente de la Federación Peruana de Voleibol, espera poder lanzar esta apuesta en los siguientes seis meses. La Liga Peruana de Vóley comenzó oficialmente el 17 de octubre y será el primer espacio donde la Federación espera poner en marcha el merchandising, para posteriormente replicarlo con las selecciones nacionales.

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El merchandising busca abrir una nueva línea de negocio para la FPV
El merchandising se incorpora a un esquema que actualmente tiene tres fuentes de ingresos: la subvención del Estado, los auspicios privados y las actividades propias, como torneos internacionales y academias.
Sin embargo, Vegas advierte que esta nueva línea comercial no será, por sí sola, una solución al problema financiero de la Federación. Según explicó, la FPV necesita alrededor de S/15 millones anuales para poder manejarse “medianamente bien”.
Actualmente, la Federación recauda aproximadamente entre S/10 millones a S/11 millones al año. En paralelo, la subvención estatal pasó de S/2.9 millones este año a una proyección de S/2.7 millones para el próximo, debido, según Vegas, a un recorte por el Fenómeno de El Niño.
El dirigente utiliza como referencia el caso brasileño. Según indicó, Banco do Brasil aporta alrededor de US$7 millones anuales a la Federación Brasileña de Vóley, mientras que la subvención que recibe la FPV es inferior a los S/3 millones.
La presión presupuestaria también alcanza el calendario deportivo. Este año, la Federación tenía más de 27 campeonatos oficiales entre vóley de piso y vóley playa, pero tuvo que prescindir de varios. Los costos de pasajes y cuotas de inscripción de las competencias internacionales, explica Vegas, no podían ser cubiertos únicamente con la subvención estatal, que además tiene porcentajes limitativos para distintos rubros, como competencias, cuerpos técnicos y personal administrativo.
Por ello, la FPV priorizó campeonatos mundiales y competencias continentales que sirven como clasificatorias para mundiales o Juegos Olímpicos.

La Liga se convierte en el principal activo comercial
La Liga Peruana de Vóley es uno de los principales activos que la Federación busca seguir desarrollando. Vegas atribuye parte de su crecimiento a la alianza con Latina y a la exposición que consiguió al llegar a señal abierta.
El dirigente considera que la competencia puede estar entre los eventos deportivos con mayor audiencia de la televisión peruana y destaca que incluso ha ganado seguimiento internacional. También señala que la Liga pasó de tener un único auspiciador —Movistar— a contar actualmente con un grupo de empresas.
Otro cambio ha sido el incremento del cupo de jugadoras extranjeras a tres por equipo, con el objetivo de elevar el nivel de la competencia y contribuir al desarrollo de las jugadoras nacionales. Una vez alcanzado ese objetivo, la Federación prevé reducir nuevamente el límite a dos extranjeras.
El modelo económico de la Liga también coloca a la FPV como principal financiador de la competencia. La Federación cubre el 100% de los costos de organización, mientras que la taquilla corresponde a los clubes, que además reciben apoyo y premios económicos de la propia FPV.
Vegas considera que la Liga Peruana de Vóley es actualmente la segunda mejor de Sudamérica después de Brasil, aunque sostiene que está “muy cerca”, principalmente por su audiencia y presencia en medios. Las cifras y condiciones económicas de los derechos de transmisión, en cambio, no son reveladas debido a cláusulas de confidencialidad.
El siguiente reto es llevar ese desarrollo fuera de Lima. Hoy, los 11 clubes de la Liga son de la capital, mientras que pocos equipos cuentan con coliseos propios con capacidad adecuada para recibir público. Para Vegas, una liga plenamente profesional debería disputarse a nivel nacional, con partidos de ida y vuelta en diferentes ciudades y escenarios.
La expansión territorial, por tanto, es una de las tareas pendientes para elevar el valor de la competencia en el mediano plazo.
Más empresas y una apuesta de largo plazo
El modelo de la FPV para atraer empresas tampoco se limita a vender espacios publicitarios. Vegas explica que primero busca conocer las necesidades de cada empresa para determinar de qué manera el vóley puede contribuir a sus objetivos comerciales.
La Federación entrega información sobre la audiencia de sus competencias y plantea relaciones de mediano y largo plazo, bajo la premisa de que la empresa privada debe obtener un retorno por su inversión.
Un ejemplo es Foton, que proporciona vehículos para los traslados de la Federación. A cambio, la marca obtiene exposición durante esos desplazamientos y se vincula con el vóley peruano. Vegas también menciona a New Athletic, que proporciona la ropa oficial de las selecciones nacionales y que, según el dirigente, pasó de ser una marca poco conocida a convertirse en una de las principales empresas nacionales de indumentaria deportiva.
La FPV busca replicar esa lógica en el merchandising. La idea es que la venta de productos oficiales sea parte de una estrategia comercial más amplia, junto con las selecciones, la Liga, los torneos y las alianzas con empresas.
“Buscamos alianzas que sean duraderas en el tiempo con cada una de los potenciales sponsors privados”, sostuvo Vegas.
La Federación también trabaja en su proyecto de largo plazo “Perú 2032”, que parte del desarrollo de las categorías de base para fortalecer el vóley femenino de piso. En paralelo, busca preparar a sus equipos para los Juegos Panamericanos y las competencias que permitan intentar la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En paralelo, el dirigente plantea que el Estado establezca beneficios tributarios para las empresas que inviertan directamente en deporte. Vegas señala que viene trasladando esta propuesta a congresistas y que incluso podría plantearse un proyecto de ley.
Así, el merchandising que la FPV busca lanzar no aparece como una solución aislada a sus necesidades financieras, sino como una pieza más de una estrategia para elevar el valor comercial del vóley y construir ingresos y alianzas sostenibles en el tiempo.






