El pádel peruano busca dejar de ser solo un deporte en expansión para convertirse en una industria estructurada. Ese es el objetivo central de la nueva etapa institucional de la Federación Peruana de Pádel (FPP), que avanza en la construcción de un modelo competitivo y comercial capaz de atraer inversión privada, ordenar el crecimiento del mercado y consolidar un circuito deportivo con lógica empresarial.
El proceso formal de organización se activó en 2024, cuando comenzó la estructuración institucional de la FPP. El año pasado fue reconocida por el Instituto Peruano del Deporte (IPD) y en febrero de este 2026 entró finalmente en funciones. Desde entonces, el foco se ha desplazado hacia la creación de activos comerciales concretos: torneos, rankings, circuitos oficiales y, principalmente, un campeonato nacional.
Para su presidente, Renato Ricci, la formalización es clave porque permite ordenar un mercado que ya mueve cifras relevantes y que, hasta ahora, había crecido principalmente desde la iniciativa privada.

El atractivo económico del pádel en Perú se explica por el perfil de consumo del público que practica este deporte.
“Un jugador de pádel recurrente, que juega entre tres y cinco días a la semana, gasta en promedio mil soles mensuales”, nos dijo Renato Ricci según estimaciones internas. Ese gasto incluye alquiler de canchas, equipamiento, accesorios y consumos asociados a la práctica regular.
El alquiler de un turno de juego de hora y media cuesta entre S/160 y S/200 por cancha, mientras que las pelotas pueden costar entre S/30 y S/40 el tarro, dependiendo de la marca, al igual que las palas -raquetas para pádel-, cuyos precios oscilan entre los US$100 y US$500. A ello se suman zapatillas especiales, que pueden costar entre S/300 y S/600, además de productos de hidratación.
Ese presupuesto “premium” para un estilo de vida deportivo es el que busca aprovechar la FPP como ancla para captar patrocinadores y empresas dispuestas a invertir. “Es una cifra muy buena que puede resultar atractiva para muchas marcas”, señaló Ricci a Gestión.
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Infraestructura en expansión
El mercado peruano todavía se encuentra en fase temprana de desarrollo, pero con indicadores de crecimiento acelerado. Actualmente existe entre 60 y 65 centros de pádel, de los cuales el 70% está en Lima. En conjunto, suman 250 canchas y desde la FPP calculan que hay 2,500 jugadores. La expansión de la infraestructura también implica inversión relevante. “Una cancha, en promedio, cuesta US$ 30,000”, indicó Ricci.
Ese costo corresponde a la instalación completa y operativa, lo que convierte al pádel en un negocio inmobiliario deportivo con barreras de entrada moderadas, pero con potencial de retorno relativamente rápido si se mantiene la demanda.
La federación proyecta estructurar el crecimiento mediante afiliaciones formales de clubes y jugadores. Este registro será requisito para participar en competencias oficiales, replicando el modelo de organización de otros deportes federados. El objetivo de la FPP es que el primer año se afilien, al menos, 1,000 jugadores.

El crecimiento esperado es significativo si se compara con mercados regionales más desarrollados. En Chile, referente regional de expansión reciente, existen 250 centros de pádel, para un total de 2,300 canchas, según el diario La Tercera, y una base de jugadores que supera ampliamente la peruana. “Chile nos lleva más o menos seis años de diferencia. El objetivo es acercarnos a sus cifras en los próximos cuatro o cinco años”, explicó Ricci.
Además, la FPP busca consolidar una estructura competitiva para generar actividad continua y demanda sostenida. Por eso, ha elaborado un calendario de 10 fechas anuales: cinco torneos de máxima puntuación organizados por la federación y cinco torneos organizados por clubes afiliados con sus propios auspiciadores. El diseño busca profesionalizar la competencia y, al mismo tiempo, permitir la captación de actores privados que quieran ser partícipes del negocio deportivo.
Sponsors y posicionamiento de mercado
Uno de los principales motores económicos del pádel en Perú es el perfil socioeconómico de sus practicantes. Según Renato Ricci, la práctica se concentra en un público de alto poder adquisitivo, lo que genera interés comercial distinto al de otros deportes.
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“Se ha iniciado contacto con muchas marcas. Estamos ya muy avanzados con casas de apuestas, marcas de cerveza, hidratantes, de artículos deportivos, de autos de alta gama que quieren invertir en el pádel”, afirma Ricci.
La estrategia de desarrollo no se limita al posicionamiento premium. La FPP también apunta a ampliar la base de deportistas en el mediano plazo. El objetivo es equilibrar el posicionamiento comercial del deporte con su expansión masiva. Para el 2032, el pádel podría ser ya un deporte olímpico y la federación apunta a que para ese momento el deporte esté consolidado en Perú tanto a nivel competitivo como comercial.







