
La penetración financiera, definida como el índice del crédito sobre el PBI, se redujo en los últimos años a niveles no vistos desde el 2013.
Así, el índice -también conocido como profundidad financiera- fue de 36% al cierre del 2025, inferior al 41% reportado en el 2025, según información del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Previo a la pandemia, el indicador alcanzaba el 44%, mientras que en 2020, en un contexto excepcional de expansión crediticia para sostener la economía, llegó a un pico de 54%.
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La caída reciente es un reflejo de que el PBI ha venido recuperándose a un mayor ritmo que el crédito, es decir, la producción total crece más rápido que el financiamiento otorgado por el sistema financiero, sostuvo Yang Chang, docente de Finanzas de la Universidad de Piura.
En los últimos años ha sido constante la cautela de los agentes económicos ante un entorno de elevada incertidumbre política, lo que resulta en un menor dinamismo del crédito, expresó.
“Un primer shock en el último quinquenio fue tras la elección de Pedro Castillo como Presidente del Perú, lo que provocó un salida violenta de fondos. A la par, la mayor parte de inversiones se contrajo”, manifestó.
Cuando aumentan los riesgos, las empresas y familias tienden a postergar decisiones de inversión y endeudamiento, anotó.
El crédito registra una recuperación anual, no obstante, es una evolución muy lenta en proporción con la actividad económica, sostuvo Edmundo Lizarzaburu, catedrático de la Universidad Esan.
Argumentó que hace una década (2014–2015), el crédito en el país crecía a tasas de dos dígitos, impulsado por estabilidad macroeconómica, expansión minera, menor riesgo político y un fuerte dinamismo del consumo interno. “Hoy el financiamiento ha perdido dinamismo estructural”, puntualizó.
En el 2025, el crédito al sector privado se expandió a una tasa de 6.5%, mientras que el PBI creció 3.44%.

De acuerdo con Lizarzaburu, en el último quinquenio hubo una mayor percepción de riesgo político y económico, deterioro en la calidad crediticia, endurecimiento de políticas de otorgamiento, menor inversión privada y mayor informalidad.
Así, los segmentos de crédito más afectados fueron la micro y pequeña empresa, con elevada morosidad, mayor riesgo, menor rotación comercial y elevados costos de financiamiento, subrayó.
También el crédito de consumo, afectado por la pérdida de poder adquisitivo por inflación, complementó.
Exportaciones
Sostuvo que el crédito debería mostrar una mayor tasa de crecimiento que el PBI, sin embargo, la brecha en los últimos años ha sido corta.
Incluso en algunos años como el 2024, esta tesis no se cumplió, mientras el financiamiento subió ligeramente (0.6%), el producto creció 3.3%.
El economista precisó que la expansión del PBI en años recientes provino principalmente de sectores transables, como los vinculados a exportaciones.
En 2025, las exportaciones de bienes sumaron US$ 90,082 millones encadenando un nivel histórico por quinto año consecutivo, según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








