
Las personas de ingresos medios ahora tienen más dificultades para comprar un minidepartamento, pues necesitan contar con un mayor sueldo para adquirirlo, indicaron analistas del sector inmobiliario.
Hace un año entró en vigencia una normativa del Ministerio de Vivienda, la cual establece que los departamentos no deben tener una dimensión menor a 40 m2. Esto pese a que en el mercado inmobiliario se encontraba oferta de departamentos desde 30 m2. Tras la regulación, los nuevos proyectos inmobiliarios solo ofrecen departamentos desde 40 m2.
La ampliación del tamaño mínimo de las viviendas ha generado un incremento del precio de las viviendas de menor costo. Ello se observa en los proyectos de viviendas en Lima Top y Lima Moderna, es decir, en los distritos céntricos de la capital.
Los precios mínimos de las viviendas se han incrementado entre S/ 40,000 a S/ 50,000 por departamento, al subir la extensión mínima a 40 m2, indicó Jorge Campos, gerente general de la gestora inmobiliaria Proper.
“Por ejemplo, si tenías un departamento de un dormitorio de 34 m2 a un precio de S/ 210,000 en Pueblo Libre o Santa Beatriz, hoy ese departamento cuesta S/ 250,000”, subrayó Campos.
Ello ha generado que se incremente el sueldo requerido para calificar a un crédito hipotecario. “La persona que quería independizarse necesitaba de un ingreso de S/ 4,000 al mes para acceder a un crédito de S/ 210,000. Pero al subir el precio la persona ya no accede, pues requiere de un ingreso de por lo menos S/ 5,000”, resaltó el ejecutivo.
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Ante este escenario, la persona opta entre dos alternativas: buscar otro departamento en una zona de la periferia de la capital, donde el precio por m2 sea menor; o decide esperar unos años más a tener un mayor nivel de ingreso para acceder a comprar la vivienda de su preferencia.
“Elevar el mínimo de metros cuadrados limita que la clase media emergente pueda mudarse a mejores barrios; no pueden mejorar su calidad de vida, pues al vivir más lejos deberán gastar más horas para trasladarse a su centro de trabajo”, remarcó Jorge Campos.
Agregó que se afecta no solo el acceso a distritos top sino también de clase media, como las urbanizaciones Santa Beatriz (Lima Cercado), Santa Catalina (La Victoria), Magdalena, Pueblo Libre, Jesús María y San Miguel.
Por su parte Humberto Marín, director comercial del grupo inmobiliario Conforta, coincidió en que el reciente cambio normativo restringe el acceso a viviendas de las personas con ingresos por menos de S/ 5,000 al mes.
Ello afecta sobre todo a los más jóvenes, pues en promedio tienen menores ingresos que las personas de mayor edad, indicó. “Se afecta la independización de los jóvenes profesionales. Tendrán que esperar más tiempo. Ya no pueden comprar a los 24 o 25 años, sino que tendrán que esperar a los 30 a 35 años”, subrayó Marín.
Frente a este escenario, Jorge Campos sugirió al gobierno evaluar replantear la normativa para permitir construir por debajo de 40 m2 en ciertas zonas de la ciudad y siempre que el proyecto incluya áreas comunes que compensen el reducido espacio de las viviendas. “Si un proyecto tiene gimnasio, coworking, piscina, áreas sociales, espacio para juegos de niños, sí se justifica que hayan áreas menores para viviendas”, remarcó.
Cabe anotar que el impacto reportado se da en el segmento medio de ingresos. Mientras que en el segmento de ingresos bajos el mercado inmobiliario se mantiene dinámico debido al mayor subsidio que otorga el Estado para la vivienda social, indicaron los analistas. El ingreso promedio en Lima Metropolitana es de S/ 2,256, según datos del INEI.

Licenciado en periodismo de la PUCP, con más de diez años de experiencia en medios de prensa escritos y digitales.







