
“Cracsh”, sonaba la envoltura de bocadillo dulce o salado que abrió la última vez en casa. Qué alivio sentir por unos segundos el placer de comer ese delicioso snack alto en grasas saturadas y sodio a cualquier hora del día. Debido a que producen mucha satisfacción, es una lástima que esos alimentos sean una de las causas del sobrepeso, la diabetes o de tener un sistema inmunológico debilitado, como lo concluye el estudio de 2019 “Alimentación y bebidas ultraprocesadas en América Latina” de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Y por nocivo que sean, las personas adoran consumir estos aperitivos. En estos tiempos de pandemia y emocionales, más aún.
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Nueve de cada 10 adultos aseguran que han incrementado el consumo de snacks en la pandemia, señala el estudio “State of Snacking”, desarrollado por la multinacional estadounidense de confitería, alimentación y bebidas, Mondelez International y la investigadora The Harris Poll.
En este estudio realizado a 6,292 adultos de 12 países también se revela que la generación de los millennials (nacidos entre 1981 y 1993) y que trabajan desde casa en esta pandemia, consumen bocadillos en reemplazo de las comidas.
Karen Quiroz, directora de la Escuela de Nutrición y Técnicas Alimentarias de la Universidad Le Cordon Bleu, explica que los snacks representan el 10% en la distribución de nuestro aporte calórico, el cual por día debe ser en promedio de 2,000 kcal: un bocadillo solo son unos 200 kcal. En cambio, el desayuno es un 20%, el almuerzo un 40% y la cena un 30%, por lo que jamás un snack podría reemplazarlos.
“Las entrecomidas deben ser máximo dos al día: a media mañana y media tarde. No se debe estar picando cada media hora, y tampoco es sano si no suma a la cantidad de nutrientes que nuestro cuerpo necesita”, dice Quiroz.
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SNACKS SALUDABLES
Diana Pacheco Ponce, psicóloga especialista en problemas alimenticios y coordinadora del grupo de autoayuda Gaba Perú, considera que comer snacks es bastante sano. El problema resulta cuando consumimos snacks elevados en grasas y se consumen por ansiedad.
“Las personas inestables, mucho más sensibles al miedo, a la frustración, con gran estrés, que tienen dificultades en las relaciones, intolerantes al encierro, entre otros, suelen presentar patrones de dependencia. En realidad, comer snacks es sano desde el punto de vista nutricional: estos debe ser frutas, frutos secos o cereales”, aclara Pacheco Ponce.
PARECEN, PERO NO SON
El yogur con crema, la leche chocolatada, los jugos de néctar en caja, las bolsas de bocadillos salados y las barras energéticas junto con el cereal en hojuelas dulces no son la mejor opción para cumplir con el porcentaje adecuado de la dieta calórica, recomienda Quiroz. Estos suelen venderse con envolturas llamativas, pero están llenos de colorantes y azúcares. Todo ello puede estar por encima de la cantidad de fibra.
¿Y el café? Es posible tomar entre una y dos tazas al día, pero a consciencia. “Hay personas que tienen el hábito de tomar café a diario mientras estudian o trabajan. Pero otras lo asumen como un indicador de sensaciones y emociones: lo beben para contrarrestar el sueño, estimularse y estar alertas. Allí es cuando se desarrollan conductas por dependencia”, sostiene la psicóloga Diana Pacheco Ponce.
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COMBINACIONES
Karen Quiroz recomienda algunas combinaciones de snacks saludables. El primero es un batido de fruta congelada, yogur natural y leche (ambos descremados). Se puede adicionar una porción de verduras para controlar la cantidad de fructuosa e incrementar su valor nutritivo.
El segundo es una porción de bastones de zanahorias, pepinillos o apio con frutas acompañado de palta, humus o frutos secos sin sal.
La tercera combinación son las verduras y frutas al horno. Por ejemplo plátanos, berenjenas, calabazas y betarraga, aderezados con zumos de limón o de naranja, o también hierbas aromáticas (romero, tomillo, menta, etc.).
Y el último son los refrescos. Puede ser uno de limón con chía, agua de durazno con especias, o quizá de fresa, albahaca y toronja. Karen Quiroz recomienda beber agua combinada con alguna planta relajante o una fruta.
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