Hace unos días una nueva MacBook, esta vez en un color rosa dorado increíble. Pero para muchos este nuevo lanzamiento se siente como más de lo mismo: la tecnología es un poco mejor, sí, pero nada que vuele la cabeza. Y parece que los únicos cambios son estéticos.

Inclusive cuando aparecen ferias techies importantes, como el CES, y hay mucha expectativa alrededor de nuevas tecnologías, los mayores lanzamientos son televisiones curvas o heladeras con cámaras que permiten ver el estado de la comida sin abrir la heladera.

A esta sensación de "No está pasando nada nuevo" se la llama fátiga tecnológica. Es la idea de que la tecnología ya no puede sorprendernos; de que estamos aburridos, de que la innovación quedó detrás nuestro.

Los que la sufren son nihilistas tecnológicos. Aunque hay algunos conversos: los que piensan que, más allá de que no hayan salido al mercado dispositivos disruptivos de verdad desde el iPhone, todavía la tecnología tiene guardados grandes desarrollos, solo que no cayeron todavía en las manos de las grandes compañías de consumo masivo. La fatiga tecnológica se cura con un gadget que dé esperanzas de que lo mejor siempre está por venir.

Diario El Observador de Uruguay Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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