
Con orden de captura vigente y una recompensa ofrecida por el Estado para dar con su paradero, Vladimir Cerrón volvió a escena. Lo hizo a través de una conexión remota en una actividad partidaria realizada en Iquitos, donde defendió su postulación presidencial y denunció una supuesta persecución política en su contra.
El fundador de Perú Libre evitó precisar su ubicación, pero aseguró que permanece en la clandestinidad debido —según dijo— a un escenario de hostigamiento judicial y político que también ha alcanzado a miembros del Comité Ejecutivo Nacional de su agrupación.
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En su mensaje, Cerrón afirmó que su candidatura no enfrenta impedimento legal, pues —según argumentó— no cuenta con una sentencia firme que lo inhabilite. “Si existiera una condena consentida o ejecutoriada, no podría participar”, sostuvo ante sus simpatizantes.
El dirigente fue más allá y aseguró que, de ganar las elecciones generales, su condición judicial se modificaría. Planteó que una eventual victoria electoral permitiría su liberación por lo que denominó “necesidad pública” y que el respaldo ciudadano lo sacaría de la clandestinidad.

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El pronunciamiento se dio en una jornada en la que Perú Libre presentó a sus candidatos regionales, así como a sus postulantes al Senado y a la Cámara de Diputados en Loreto.
Cerrón también ratificó sus principales banderas políticas: la convocatoria a una nueva Constitución y la revisión de contratos que, en su opinión, resultan perjudiciales para el Estado.
Su reaparición ocurre en pleno proceso electoral y mientras las autoridades mantienen activa la orden de captura en su contra, lo que añade un nuevo elemento de tensión al escenario político.








