En el marco del Día Mundial de la Visión, que se conmemora cada segundo jueves de octubre, los especialistas ponen el foco en la prevención. Foto: Pexels
En el marco del Día Mundial de la Visión, que se conmemora cada segundo jueves de octubre, los especialistas ponen el foco en la prevención. Foto: Pexels

La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) es una de las enfermedades que puede comprometer la visión central de los adultos mayores.

La patología afecta la mácula, una zona de la retina necesaria para actividades como leer, reconocer rostros, conducir o utilizar dispositivos digitales.

Según información proporcionada por Oftalmosalud, la enfermedad afectaba a unos 196 millones de personas en 2020 y, debido al envejecimiento de la población, la cifra podría llegar a 288 millones en 2040.

La DMAE puede avanzar inicialmente sin síntomas evidentes. Conforme progresa, puede provocar visión borrosa, dificultad para distinguir rostros, necesidad de mayor iluminación y distorsión de las líneas rectas.

Por ello, los especialistas recomiendan prestar especial atención a la salud visual a partir de los 50 años y en personas con antecedentes familiares de la enfermedad.

¿Qué tratamientos existen?

En la denominada DMAE húmeda, una de las principales opciones son los medicamentos administrados mediante inyecciones intraoculares.

Estos tratamientos buscan controlar el crecimiento de vasos sanguíneos anormales debajo de la retina, proceso que puede provocar acumulación de líquido y daño en la mácula.

La degeneración macular puede afectar progresivamente la visión central. Foto: Oftalmosalud.
La degeneración macular puede afectar progresivamente la visión central. Foto: Oftalmosalud.

El desarrollo de estas terapias ha permitido modificar el pronóstico de pacientes con esta variante de la enfermedad, al reducir el riesgo de una pérdida visual severa y, en determinados casos, preservar o mejorar la agudeza visual.

En el caso de la DMAE seca, durante años el manejo se concentró principalmente en el seguimiento de la enfermedad, el control de factores de riesgo y, en determinados pacientes, el uso de suplementos antioxidantes.

Actualmente también se investigan y utilizan nuevas alternativas destinadas a ralentizar su progresión.

Entre ellas se encuentra la fotobiomodulación, un procedimiento no invasivo que emplea determinadas longitudes de onda de luz y que puede ser considerado para pacientes seleccionados, según la evaluación médica.

La importancia de detectar la enfermedad a tiempo

Uno de los principales retos de la DMAE es que sus primeras etapas pueden pasar desapercibidas. Los cambios en la visión central pueden aparecer progresivamente y afectar actividades cotidianas cuando la enfermedad ya ha avanzado.

Por ello, las evaluaciones oftalmológicas periódicas permiten identificar alteraciones en la retina y determinar si es necesario realizar estudios adicionales o iniciar un tratamiento.

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