
La reciente crisis en el suministro de gas natural, originada por la rotura del ducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP), generó un fuerte impacto en los costos operativos de las bodegas en Lima. De acuerdo con estimaciones de la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub), el sector acumuló sobrecostos logísticos por al menos S/45 millones durante los 13 días que duraron las restricciones de GLP y GNV.
Karla Pacheco, vocera del gremio, explicó que el encarecimiento del transporte fue inmediato. “Las tarifas de fletes y movilidad en general se incrementaron significativamente, afectando directamente nuestra operatividad”, sostuvo.
Según detalló, gran parte de las bodegas —especialmente las de menor tamaño— depende de transporte público o privado para abastecerse diariamente en mercados mayoristas y centros de distribución. En ese contexto, cada negocio habría asumido en promedio un gasto adicional cercano a S/300 durante el periodo de crisis.
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Si bien el suministro de gas natural ya viene recuperándose, Pacheco advirtió que el alza de las tarifas de transporte tardará semanas en regularizarse.
El golpe es especialmente sensible si se considera el estrecho margen de rentabilidad del sector. Según Agremub, las utilidades mensuales de una bodega oscilan entre S/400 y S/4,000. En ese escenario, muchas optaron por absorber los mayores costos para no perder clientes. “No podemos trasladar estos incrementos a los precios finales porque el cliente simplemente deja de comprar”, agregó.
A ello se suma una contracción en la demanda. El incremento en el precio del balón de GLP —que en varias zonas de Lima superó los S/100— ha modificado los patrones de consumo de los hogares, priorizando productos esenciales y reduciendo la compra de artículos con mayor margen para las bodegas.

Inseguridad y restricciones
El contexto actual se agrava por problemas estructurales que afectan al sector. Desde Agremub señalan que la inseguridad, las extorsiones y los robos continúan siendo factores críticos que presionan la sostenibilidad de los pequeños negocios.
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“Nosotras ya venimos resistiendo como podemos una situación insostenible: las extorsiones, robos y la inseguridad en general. El Estado nos pone en desventaja frente a las grandes tiendas de conveniencia, que gozan de horarios amplios mientras a nosotras nos restringen”, subrayó la vocera.
Finalmente, el gremio hizo un llamado al Poder Ejecutivo y al Congreso para adoptar medidas que permitan estabilizar las tarifas de transporte, reforzar la seguridad y revisar las restricciones que afectan la competitividad de las bodegas, un segmento clave en la economía de los barrios.








