La agricultura no merece pobreza, informalidad, ni desempleo, sino que, con todo su potencial y una mejor ley, debe seguir generando riqueza, bienestar y empleo formal para el Perú. (Foto: GEC)
La agricultura no merece pobreza, informalidad, ni desempleo, sino que, con todo su potencial y una mejor ley, debe seguir generando riqueza, bienestar y empleo formal para el Perú. (Foto: GEC)