
Va un apunte cómico: en las últimas décadas, la industria de los seguros es de las más seguras del mundo. A pesar de reveses duros en los últimos 20 años, las aseguradoras y sus partes se han mantenido resilientes y estables, con retornos atractivos para los inversionistas. Sin embargo, bajo esa superficie se acumulan ineficiencias operativas, procesos manuales intensivos y enormes volúmenes de datos estructurados y no estructurados que hoy encuentran en la inteligencia artificial un catalizador sin precedentes.
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En su más reciente artículo sobre la industria, McKinsey señala que el ecosistema asegurador está maduro para una disrupción tecnológica que no necesariamente les quitará el trabajo a los actores tradicionales, aunque sí redefinirá su desempeño y la lógica de creación de valor. La clave es no quedarse estáticos.

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Un ecosistema listo para la revolución digital
Para los inversionistas privados, el momento es particularmente relevante. A pesar de una desaceleración general en el flujo de transacciones en el 2025, el interés por el sector se ha mantenido debido a su desempeño consistente. En el segmento de brokers, que concentra alrededor de 70% del número de operaciones, la actividad cayó cerca de 20% interanual en un mercado más selectivo, y los managing general agents representan cerca de 5% del flujo.
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¿Dónde se sentirá la fuerza de la IA con mayor intensidad? La IA generativa (GenAI) podría desbloquear entre 50 mil y 70 mil millones de dólares en ingresos adicionales para la industria, con mayor impacto en marketing y ventas, operaciones con clientes e ingeniería de software. Es un entorno donde los patrocinadores priorizan la creación de valor operativo y superan a sus pares en dos a tres puntos porcentuales de tasa interna de retorno. Capturar este potencial se convierte en un imperativo estratégico.
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La evolución puede entenderse como una escalera de IA. La analítica predictiva ya está consolidada en detección de fraude, pricing y modelación de riesgos. La GenAI comienza a redefinir tareas documentales como emisión de pólizas y gestión de siniestros. En el horizonte emerge la IA agentica, capaz de gestionar flujos de trabajo de extremo a extremo. La ventaja competitiva dependerá de qué tan rápido cada activo ascienda por esa escalera.
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En brokers, la tecnología potencia la siguiente fase de creación de valor. La integración vertical, el placement habilitado por tecnología y el uso de datos para asesoría consultiva se apoyan en herramientas de IA que automatizan la ingestión de solicitudes, empatan apetitos de aseguradoras y facilitan renovaciones y ventas cruzadas. En ciertos casos, la aplicación sistemática de IA ha reducido la rotación de clientes en más de 50% mediante mensajes personalizados en el momento adecuado. Lejos de sustituir al productor, la IA amplifica su capacidad, eleva márgenes y fortalece la propuesta de valor para atraer talento.
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Los managing general agents (MGA) representan quizá el laboratorio más dinámico. Las primas canalizadas a través de éstos crecieron en Estados Unidos alrededor de 14% anual en la última década, con primas directas que casi se duplicaron entre el 2020 y 2024, pasando de 47 mil a 97 mil millones de dólares. Aquí la IA acelera la suscripción, personaliza la evaluación de riesgos y permite cotizaciones en horas en lugar de días. Herramientas de ingeniería de riesgos han reducido tiempos de cotización de más de un mes a pocos días. Los MGAs que combinan propiedad de datos, relaciones sólidas y adopción avanzada de IA se posicionan como nodos indispensables del ecosistema.
La industria de seguros está lista para la disrupción
La revolución de la IA en seguros reconfigurará gradualmente la forma en que se crea valor en cada eslabón. Para nada será una ruptura del modelo tradicional. Los inversionistas tienen como desafío identificar activos que avancen con decisión en la escalera de IA, institucionalizar playbooks que integren la tecnología en todo el ciclo de inversión y anticipar cómo cambiarán los modelos de talento en una industria donde más de la mitad de las horas de trabajo podrían automatizarse con tecnologías actuales.
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¡Todo esto son buenas noticias! La expansión de la IA creará ventajas entre quienes integren data, tecnología y talento con visión estratégica, y desventajas a los que se limiten sólo a mejoras incrementales. En esa asimetría reside la oportunidad para el capital privado que aspire a liderar la próxima década del seguro.
Escribe: Salomón Spak, líder de la práctica de seguros para Sudamérica en McKinsey & Company







