Computación cuántica. Foto ChatGPT
Computación cuántica. Foto ChatGPT

Por Giaccomo Ugarelli, director Asociado del Center for the Governance of Change, IE University.​ En los últimos años, con el debilitamiento del sistema internacional basado en reglas, el frente de seguridad se ha convertido en una preocupación creciente para los gobiernos. Con demasiada frecuencia, se asocia la seguridad únicamente con las armas. Sin embargo, la . Asimismo, implica proteger la información sensible de los países.

Las computadoras cuánticas aún no han resuelto problemas que las computadoras clásicas no puedan resolver. No obstante, en los círculos del debate cuántico, una frase resuena con fuerza: “recolectar ahora, descifrar después”. Incluso antes de que existan computadoras cuánticas a gran escala y con mayor precisión, los datos recopilados hoy podrían ser descifrados en el futuro.

Algunos gobiernos y empresas ya están estableciendo plazos para migrar hacia criptografía postcuántica y protegerse ante esta amenaza, que se considera inminente. Pero esta prevención no es la norma general, ya que sigue siendo una tarea impulsada por un grupo relativamente pequeño de países y empresas.

El desarrollo de las tecnologías cuánticas plantea una pregunta más amplia de gobernanza global: ¿cómo puede la comunidad internacional evitar una mayor brecha tecnológica con la introducción de las tecnologías cuánticas?

Ante el avance de una tecnología con potencial altamente disruptivo, resulta esencial reunir a gobiernos, tanto aliados como rivales, líderes industriales, sociedad civil y academia para plantear una pregunta fundamental: en el ámbito cuántico, ¿cuál es el mínimo común denominador en el que todos podemos estar de acuerdo? ¿Podemos acordar que, en principio, todos los países deberían tener la oportunidad de no ser hackeados por computadoras cuánticas?

Sii los gobiernos logran ponerse de acuerdo sobre esa base mínima, la siguiente pregunta es: ¿cuáles son los requisitos mínimos para que un país sea seguro frente a amenazas cuánticas? ¿Es esto realmente alcanzable para todos los países? Y si no lo es, ¿qué mecanismos de cooperación, incluyendo mecanismos de intercambio tecnológico, pueden ayudar a cerrar esa brecha?Las tecnologías cuánticas están lideradas principalmente por Estados Unidos, China y Europa.

Los recursos financieros y el conocimiento técnico requeridos representan un desafío considerable para muchos países en desarrollo. Según el informe del Center for the Governance of Change de IE University, Is Europe Ready for the Quantum Age?, a comienzos de 2025 Sudamérica había invertido aproximadamente US$79 millones en tecnologías cuánticas, careciendo además de una capacidad significativa de manufactura doméstica. Esto contrasta fuertemente con otras regiones: Medio Oriente con US$359 millones, el Pacífico con US$639 millones, Norteamérica con US$9,570 millones, Europa con US$16,115 millones y Asia con US$28,797 millones.

Sii los países de Latam no cuentan con los recursos materiales y económicos ni con las capacidades técnicas necesarias, ¿qué margen de maniobra les queda para evitar una dependencia estructural?En el marco de la disuasión estratégica, la capacidad de respuesta futura alude a la idea de que los países no necesitan desarrollar de inmediato un sistema propio de tecnología, pero sí deben contar con la capacidad de construir rápidamente una versión “suficientemente buena” en un escenario de crisis.

Esto requiere contar con capacidades industriales, institucionales y de talento que permitan poner en marcha rápidamente una alternativa competente si el acceso a sistemas avanzados de tecnología se ve interrumpido de manera repentina. En otras palabras, los países no necesariamente deben crear su propio modelo, pero sí contar con la capacidad potencial de hacerlo.Una alternativa más viable para algunos países en vías de desarrollo podría ser una estrategia centrada en la adopción. Esto implica priorizar la rápida incorporación de tecnologías existentes en lugar de intentar construir capacidades de frontera propias. En otras palabras, fortalecer la capacidad institucional, técnica y humana para adoptar rápidamente estas tecnologías, incluso cuando provengan de proveedores externos.

Ambos enfoques podrían aplicarse a las computadoras cuánticas, particularmente en el ámbito de la criptografía post-cuántica. Pero además de la capacidad de respuesta futura y la adopción temprana, los países pueden aprovechar algunas ventajas estratégicas de la región. En un reciente artículo del Financial Times, Nader Mousavizadeh sostiene que nos encontramos en una era de asimetrías, en la que el poder ya no depende únicamente del tamaño de un país o de su riqueza, sino de la capacidad de convertir desequilibrios en ventajas estratégicas.

Algunos países latinoamericanos cuentan con algunas ventajas en recursos estratégicos vinculados al ecosistema cuántico. Brasil, por ejemplo, es uno de los pocos países con reservas significativas de niobio (Nb), un material utilizado en qubits superconductores y resonadores. El suministro de este recurso está geográficamente concentrado principalmente en Brasil y Canadá, lo que les otorga una posición estructuralmente relevante en el ecosistema cuántico global.

El desafío cuántico no es únicamente tecnológico. A medida que las capacidades cuánticas avanzan, los líderes políticos deben mantenerse al ritmo, para que la era cuántica no se convierta en un privilegio de unos pocos, sino en una base compartida para todos.

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