SEGURIDAD CIUDADANA. Al terminar la sesión del Consejo de Ministros, el titular de Interior, Avelino Guillén, reconoció que el país vive en un estado de angustia, temor y zozobra debido a que la delincuencia le ha declarado la guerra al Perú –una verdad de Perogrullo–, y presentó al país su plan de trabajo para hacerle frente a esta problemática. Sin embargo, el tercer ministro al frente de esta cartera en menos de cien días hizo un listado de buenas intenciones, pero no logró aterrizar ninguna.

Así planteó la necesidad de combatir a las bandas y organizaciones criminales, fortalecer el trabajo de las áreas de inteligencia y de las unidades operativas, además de un paquete de medidas para reducir la circulación de armas ilegales que incluye una campaña para la entrega voluntaria de armas y la incautación de los mercados ilícitos donde se venden los productos robados, así como insistir en el programa “celular robado, celular devuelto”. Lamentablemente, sin la explicación del cómo, es decir de la estrategia a aplicar, todas estas ideas quedan reducidas a lugares comunes.

Asimismo, el ministro, como más de un antecesor, volvió a mencionar la necesidad de modernizar las comisarías y buscar el apoyo ciudadano. Frente a este punto, Guillén reconoció que “la Policía no tiene la suficiente capacidad operativa para atacar y descubrir todos los lugares donde se desarrollan actividades delictivas”. Sin embargo, lo que olvidó decir es que, lamentablemente, debido a la existencia de algunos malos elementos la ciudadanía no confía en sus autoridades e incluso en algunos lugares se podría tener miedo a las represalias, y sobre esta necesidad de un trabajo a la interna, el ministro no dijo nada.

Además de combatir la inseguridad ciudadana el ministro debe poner su mayor esfuerzo en lograr la transparencia en la Policía Nacional del Perú, un aspecto muchos años solicitado, pero que no ha logrado concretarse y que quizás por ser un civil y además un exfiscal puede encontrar algo de rechazo al interior de la institución.

Un sector como Interior requiere más que solo buenas intenciones, y Avelino Guillén requiere pasar rápidamente de las palabras a la acción. Las ideas planteadas son parte de lo que la ciudadanía espera, pero la gravedad de la situación ha acabado con la paciencia y el país espera resultados.

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