
PERSPECTIVAS ECONÓMICAS. El impacto de la guerra comercial, la desaceleración de la economía mundial y los avatares políticos del país están incidiendo en la reducción de las proyecciones de crecimiento del Perú. Todo ello adquirió mayor incidencia con el anuncio del 28 de julio de adelantar las elecciones al 2020. Sin embargo, pese a los riesgos, el futuro no es tan sombrío como se pinta.
El vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s, Jaime Reusche, acaba de señalar, en entrevista con Gestión, que el adelanto de los comicios tiene tanto apoyo popular que la confianza del consumidor se mantiene robusta. Quizás eso explica por qué apenas un 26% cree que la economía se paralizará con el anuncio presidencial, incluso hay un 12% que estima que podría mejorar, según la encuesta Pulso Perú de Datum realizada para Gestión.
Lo cierto es que, si bien la economía va a estar golpeada, aun con los vientos en contra no se va a generar una tragedia, pues se mantienen varias fortalezas. Por ejemplo, aunque no sea la cifra esperada, la expansión del PBI es la mayor de la región, la inflación se estima que será la segunda menor de la región este año, la deuda del sector público apenas representa el 26.5% del PBI, y las reservas internacionales netas equivalen, aproximadamente, a cinco veces el total de obligaciones externas del país. Pero todo eso no evita que vayamos a volar más bajo de lo esperado a inicios de año.
Sin embargo, la desaceleración puede mitigarse si hay una reacción adecuada tanto de la clase política —principalmente la que está en el Congreso— como del Ejecutivo. Para ello es necesario que se encuentre una salida rápida y efectiva a la crisis política que brinde certidumbre tanto a la población como a los inversionistas. Asimismo, no se deben repetir los errores del Gobierno en el manejo del caso Tía María, incluyendo el audio del presidente.
Si bien el ruido político tiene impacto en el devenir económico, tal como lo entiende el 44% de los peruanos, según la encuesta de Datum, las posibilidades de recuperar el dinamismo de la economía no han desaparecido. Pero si el Congreso y el Ejecutivo no lo entienden así, entonces más nubes grises aparecerán en el horizonte.
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