Editorial de Gestión. Así como hay empresas muy perjudicadas, también figuran las menos golpeadas que están ayudando”. (Foto: GEC)
Editorial de Gestión. Así como hay empresas muy perjudicadas, también figuran las menos golpeadas que están ayudando”. (Foto: GEC)

COMPORTAMIENTO EMPRESARIAL. En los últimos días las empresas han estado en boca de todos. Las normas que ha dictado el Ejecutivo para mitigar los efectos de la pandemia sobre el aparato productivo, como Reactiva Perú o la autorización para la “suspensión perfecta” de labores, han generado críticas –constructivas y de las otras– de especialistas y algunos políticos, que consideran que se ha dado prevalencia a los empleadores sobre los trabajadores. Los voceros del Gobierno han asegurado que se velará para que no se cometan abusos.

Confiep y otros gremios que no la integran (SNI, ADEX y Cámara de Comercio de Lima, entre otros), han estado activos en proponer al Gobierno medidas que eviten una profundización de los problemas que hoy afronta la actividad económica formal, que es la que genera empleos con beneficios laborales. Pero se percibe que no están desplegando el mismo esfuerzo en instar a sus asociadas a asumir una actitud más activa en responsabilidad social corporativa.

Sin embargo, un buen número de compañías está consciente de la situación y ha entendido que, si bien “cuando llueve, todos se mojan”, algunos tienen paraguas mientras que otros terminan empapados. Y así como hay firmas muy perjudicadas, que no podrán operar con normalidad en mucho tiempo, también figuran las menos golpeadas que están ayudando. Es el caso de entidades financieras, usualmente las malas de la película, que han reprogramado créditos.

Asimismo, un grupo empresarial creó un fondo de ayuda para familias de bajos recursos, que superó los S/ 126 millones, además de una especie de seguro de vida para trabajadores de la salud, policías y militares que fallezcan por causa del covid-19. Otro está produciendo alcohol en lugar de licor y se ha informado de muchos casos de donaciones, tanto de producción propia como adquirida a terceros. También hay conglomerados que cooperan de forma anónima. ¿Se puede hacer más? Tal vez haga falta coordinar iniciativas.

Previamente a la pandemia, el sector empresarial peruano atravesaba una delicada crisis reputacional y sus representantes se comprometieron a enmendar el rumbo. Aunque ha habido desatinos, como la decisión de repartir dividendos, en algunos casos – que tuvieron que recular inmediatamente–, otras compañías entendieron que no era el momento. En tanto, diariamente empresas de diverso tamaño continúan en tareas de responsabilidad social. Quizás el covid-19 marque un cambio de actitud.

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