TRANSPORTE. El sistema del Metropolitano dejó de ser responsabilidad de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), pues fue transferido a la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), lo cual era uno de los objetivos cuando se creó esta entidad, en diciembre del 2018. Más allá de tratarse de un simple cambio de manos, hay que tener en cuenta de que finalmente la planificación y gestión de la totalidad del transporte público de la capital estará bajo una misma institución. Y la experiencia del Metropolitano –que opera desde el 2010– podría aportar lecciones sobre lo que debe corregirse y evitarse. Recordemos que fue diseñado en la gestión de Luis Castañeda.

Para empezar, como se ha visto durante la pandemia, es necesario contar con planes de contingencia para no volver a padecer las estrecheces financieras que han afectado al servicio. Si bien ya se han restablecido, recordemos que las 21 rutas alimentadoras suspendieron sus operaciones hace dos semanas pues no tenían cómo compensar los costos adicionales que surgieron por la implementación de medidas de seguridad orientadas a contener la propagación del virus.

No fue la primera vez que el sistema del Metropolitano enfrentaba tales problemas, pero los previos siguieron el mismo patrón: amenaza de suspensión del servicio, declaraciones del alcalde Jorge Muñoz pidiendo apoyo al Gobierno y reacción a última hora de este para resolver el inconveniente. Dado que las medidas de prevención continuarán, es de esperar que las estrecheces financieras no desaparecerán. Quizás la presidenta de la ATU, María Jara, tenga más llegada en el MEF y el MTC de la que tenía Muñoz, y no haya más riesgo de interrupciones. La ATU está adscrita al MTC.

También habrá que fortalecer el sistema. Jara ha anunciado la implementación de carriles exclusivos en los corredores complementarios. Asimismo, habrá que planificar las nuevas rutas alimentadoras y diseñar un esquema que sea menos vulnerable a la competencia informal.

Pero sobre todo la ATU debería evitar los vicios de otras entidades y no empieza con buen pie, pues ha lanzado una convocatoria para tercerizar el desarrollo del Plan de Movilidad Urbana de Lima y Callao. Es decir, no será la ATU sino firmas de consultoría las que se encarguen de elaborar planes que son una responsabilidad pública. ¿La institución no cuenta con personal idóneo para hacerlo? ¿No sería más eficiente usar los recursos en contratar a personal calificado?

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