Editorial de Gestión. A mayor cantidad de distritos dentro de una provincia, existe más desigualdad en la distribución de la riqueza. (Foto: Congreso)
Editorial de Gestión. A mayor cantidad de distritos dentro de una provincia, existe más desigualdad en la distribución de la riqueza. (Foto: Congreso)

MALAS DECISIONES. El 28 de enero, pobladores de la localidad de Lambras (Huancavelica) pasearon en andas a un congresista, en agradecimiento porque él impulsó la creación del ahora distrito del mismo nombre. Además de estrambótico, hay que notar que el “evento”, que incluyó aglomeración y apretones de manos, se realizó en plena pandemia. Se sabe de la poca importancia que le han dado a las medidas sanitarias muchos congresistas, y también es evidente que no les preocupan las consecuencias fiscales de las leyes que aprueban.

Lo que se desconocía, hasta la semana pasada (Gestión 23.03.21), era lo prolíficos que los actuales legisladores han estado con la creación de distritos: 29 en los últimos doce meses, frente a apenas ocho en el periodo 2017-2019. El primer efecto negativo de estas iniciativas populistas será el incremento de la burocracia municipal, pues habrá nuevos alcaldes, regidores y personal administrativo, lo cual redundará en mayor gasto corriente. No se han hecho públicas estimaciones sobre la carga adicional que tendrán que asumir los contribuyentes.

Tampoco se está respetando la normativa, por ejemplo, debe existir un informe favorable del MEF o requisitos de población mínima. Un estudio de la PCM de octubre del 2017 señala que a esa fecha ya existían 895 distritos con habitantes por debajo de lo requerido, de los que 557 tenían una tasa negativa de crecimiento poblacional. Agrega que a mayor cantidad de distritos dentro de una provincia, existe más desigualdad en la distribución de la riqueza. Habría que verificar si los nuevos distritos cumplen con lo fijado por la legislación. De no ser así, ¿sería ilegal su conformación?

Otro grave riesgo es que podrían convertirse en “fuente de autoempleo” para los congresistas que promueven su creación. Es que podrían sentirse tentados a postular a las alcaldías que ellos mismos “fundaron”, en lugar de candidatear en otros municipios en los que tendrían menores chances de salir electos. En todo caso, esta sospecha se podrá confirmar el próximo año. Lo que sí está confirmado es que el Ejecutivo ha mostrado una reacción tibia ante estas iniciativas costosas y antitécnicas.

Si bien el expresidente Vizcarra y el presidente Sagasti observaron las autógrafas de ley respectivas, el Congreso las aprobó por insistencia. A inicios de este mes, el Ejecutivo presentó una demanda de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional por el caso de Lambras, pero no se ha informado qué se hará con el resto. Lo que se requiere es una actitud más decidida.