
Luiz Inácio Lula da Silva consiguió ayer una histórica remontada electoral en Brasil. Tras quedar segundo en la primera vuelta, obtuvo el 51.79% de los votos frente al 48.21% de Flávio Bolsonaro y aseguró un cuarto mandato presidencial. Para el Perú, el resultado plantea una pregunta que va más allá de las diferencias políticas: ¿cómo avanzar en la integración con la mayor economía sudamericana?
La presidenta Keiko Fujimori felicitó al mandatario electo y expresó su voluntad de fortalecer la alianza estratégica. Por su parte, ayer, el ministro de Agricultura, Marco Vinelli, identificó oportunidades para exportar papa, cebolla, ajo y quesos al mercado brasileño, especialmente desde las regiones andinas y amazónicas. También reconoció la necesidad de trabajar en los protocolos sanitarios y fitosanitarios. Son posibilidades que requieren acciones concretas, no solo declaraciones de buena voluntad.
Un gobierno de Flávio Bolsonaro habría podido tener mayor afinidad ideológica con el peruano y una orientación más cercana a Washington. Lula, en cambio, antagoniza recurrentemente con Donald Trump. Sin embargo, la coincidencia política no garantiza mejores resultados. En el 2022, Jair Bolsonaro y Pedro Castillo, pese a sus evidentes diferencias, acordaron impulsar el aprovechamiento de la carretera Interoceánica y estudiar corredores multimodales, aunque queda pendiente saber si es que se avanzó en esa dirección. Lo dudamos.
La oportunidad actual es mayor. Brasil busca conexiones competitivas con el Pacífico y el Perú cuenta con el puerto de Chancay, desarrollado con capital chino. En enero, ambos países acordaron impulsar la integración bioceánica y actualizar su alianza estratégica del 2003. En febrero se realizó un piloto de transporte de soya brasileña hacia Yurimaguas. Fue un paso simbólico. Su viabilidad dependerá de costos, infraestructura, financiamiento y demanda, no únicamente de afinidades geopolíticas.
Según el Mincetur, el intercambio comercial bilateral se acercó a US$ 5,000 millones en el 2025. Brasil es el principal socio comercial peruano en América Latina. El reto consiste tanto en atraer mercancías brasileñas hacia nuestros puertos como en ampliar las exportaciones nacionales. El bicentenario de las relaciones diplomáticas, en febrero del 2027, debería encontrar una agenda con proyectos priorizados, plazos y responsables. Los intereses del Perú deben trascender a los gobiernos de turno.






