
Junto a las métricas de crecimiento, rentabilidad y participación de mercado, han ido ganando espacio en la conversación empresarial los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo. ESG ya forma parte del análisis estratégico de muchas compañías y también de la evaluación que realizan inversionistas, reguladores y consumidores.
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Desde la sección Gestión Responsable hemos presentado evidencia que ayuda a entender este proceso. Un estudio de Ipsos Perú indicó que el 52% de los líderes de sostenibilidad percibe un alto apoyo del CEO para implementar prácticas ESG, porcentaje superior al respaldo que observan desde otras áreas. El dato sugiere alineamiento en la alta dirección, pero también evidencia que la incorporación efectiva de estos criterios depende de presupuestos, incentivos internos y coordinación operativa.
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Apoyo Consultoría ha aportado otro elemento relevante. La evidencia internacional muestra que las empresas con estrategias de sostenibilidad consolidadas acceden a menores costos de capital y registran relaciones más estables con sus grupos de interés. En el mercado peruano, una proporción significativa de grandes compañías prioriza la reducción de su huella de carbono, la inversión social y mejoras en la cadena de suministro. Estas decisiones implican cambios en procesos productivos, evaluación de proveedores y asignación de recursos.
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En este contexto se publica el Ranking Merco Responsabilidad ESG 2025. El estudio, basado en más de 43 mil encuestas y 26 fuentes de información, recoge la percepción de expertos, directivos, consumidores y trabajadores. La medición es transversal y considera desempeño ambiental, social y de gobierno corporativo.
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José Miguel Solano, gerente general de Merco en el Perú, plantea el concepto de “Responsabilidad 360”. Una empresa puede cumplir con sus obligaciones tributarias y contar con políticas ambientales formales; sin embargo, si descuida a sus colaboradores o toma decisiones internas que afectan su productividad y clima laboral, la evaluación sobre su responsabilidad se ve afectada. La consistencia entre discurso y práctica influye directamente en la percepción de los stakeholders.
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El top 10 del ranking –Banco de Crédito del Perú, Natura, BBVA, Interbank, Ferreycorp, Nestlé, Alicorp, Backus, Cementos Pacasmayo y AJE– reúne compañías de distintos sectores que han sostenido políticas y resultados en estas dimensiones. La diversidad sectorial indica que la gestión ESG no depende de una industria específica, sino de decisiones corporativas concretas.
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El debate sobre RSE y ESG continuará evolucionando. Mientras tanto, los datos muestran una tendencia clara: la evaluación empresarial incorpora cada vez más variables relacionadas con impacto social, desempeño ambiental y gobierno corporativo. La discusión ya no se limita a cuánto crece una empresa, sino también a cómo gestiona los efectos de su actividad en el entorno económico y social.






