La mortalidad en la segunda oleada masiva del COVID-19 en Europa resultó ser menos acentuada de lo esperado, al menos teniendo en cuenta los casos y las defunciones notificadas, por lo que los investigadores querían saber la magnitud de ese descenso de fallecimientos y las diferencias entre países de toda Europa. (Foto: Lionel BONAVENTURE / AFP).
La mortalidad en la segunda oleada masiva del COVID-19 en Europa resultó ser menos acentuada de lo esperado, al menos teniendo en cuenta los casos y las defunciones notificadas, por lo que los investigadores querían saber la magnitud de ese descenso de fallecimientos y las diferencias entre países de toda Europa. (Foto: Lionel BONAVENTURE / AFP).

La mortalidad por durante la segunda ola de la enfermedad “disminuyó notablemente” en los países de Europa occidental, según un estudio de investigadores australianos y chinos que publica la revista matemática Chaos.

Sin embargo, el patrón no fue tan general como se esperaba, con “notables excepciones” a esa tendencia en Suecia y Alemania, indica el estudio, basado en análisis matemáticos y realizado por las universidades de Sidney y Tsinghua

La mortalidad en la segunda oleada masiva del COVID-19 en resultó ser menos acentuada de lo esperado, al menos teniendo en cuenta los casos y las defunciones notificadas, por lo que los investigadores querían saber la magnitud de ese descenso de fallecimientos y las diferencias entre países de toda Europa.

El estudio indica que los estados que experimentaron una disminución de la mortalidad de más de diez veces en Europa fueron Holanda, Dinamarca, Francia y Bélgica, señala la Universidad de Sídney en un comunicado.

El descenso en países como España y el Reino Unido fue de ocho a diez veces, mientras que Bielorrusia fue el único estado en el que se produjo un incremento.

Los investigadores consideran que el cambio en la mortalidad podría tener varias explicaciones, entre ellas que el recuento de casos de la primera oleada de la pandemia de coronavirus en Europa “se subestimara”.

Otros motivos podrían ser que los fallecimientos de la primera ola afectaron “de forma desproporcionada” a los ancianos y que las infecciones de la segunda tendieron a darse entre personas más jóvenes.

Además, con algunas excepciones, los índices de mortalidad más bajos se dieron en países “con sistemas sanitarios más socializados y equitativos”.

Para su estudio, el equipo tomó una serie temporal de tasas de infección por estados, aplicó un enfoque algorítmico para dividirla en oleadas iniciales y posteriores y realizó una optimización y unos cálculos para determinar dos cifras de mortalidad diferentes.

“Nuestro trabajo muestra un fuerte descenso de la mortalidad con respecto a los casos y las muertes notificadas”, señaló Max Menzies, de la Universidad de Sídney, pero acotó que el problema será siempre saber el verdadero número de casos en la primera ola.

Cuando los investigadores volvieron a realizar su análisis sobre los casos reales estimados y las muertes estimadas, “esas medidas muestran serias limitaciones”, explicó Peter Radchenko, de la Universidad de Sídney.

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