
Irán descartó renunciar al enriquecimiento de uranio en el marco de sus negociaciones con Estados Unidos, incluso ante una eventual guerra con este país.
Luego de una primera ronda de conversaciones en Omán entre ambos países, el gobierno iraní indicó que solo aceptará discutir su programa nuclear y defenderá su derecho a desarrollar energía nuclear con fines civiles.
Estados Unidos -que ha desplegado una amplia fuerza militar en el Golfo, incluido un portaaviones - exige un acuerdo más amplio, que incluya limitaciones a las capacidades balísticas iraníes y el fin del apoyo de Teherán a grupos armados contrarios a Israel.
Pese a esa posición, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, reafirmó que Teherán no cederá a la exigencia de Trump de renunciar al enriquecimiento de uranio.
“¿Por qué insistimos tanto en el enriquecimiento y nos negamos a renunciar a él, incluso si se nos impone una guerra? Porque nadie tiene derecho a dictar nuestro comportamiento (…) Su despliegue militar en la región no nos asusta”, declaró.
Asimismo, indicó que Irán podría considerar “una serie de medidas de confianza respecto al programa nuclear”, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian la economía iraní.
Pero también señaló qué hay dudas sobre la “seriedad” de Estados Unidos para “entablar negociaciones reales”.
Más tarde, el representante iraní informó que su país mantiene consultas con sus “socios estratégicos”, China y Rusia, en relación con las negociaciones.

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Presión desde Israel
En medio de estas declaraciones, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viajará el miércoles a Washington para pedir a Donald Trump firmeza con Teherán.
Recientemente el canciller israelí, Gideon Saar, denunció “el intento del régimen más extremo del mundo de obtener el arma más peligrosa del mundo” y calificó la situación como un “peligro para la paz”.
Por otro lado, el emisario estadounidense, Steve Witkoff, visitó el portaviones “USS Abraham Lincoln” en el Golfo donde destacó “el mensaje de paz mediante la fuerza” del presidente estadounidense Donald Trump.
En las últimas semanas, Trump ha multiplicado las amenazas de intervención militar en Irán, primero como respuesta a la represión contra el movimiento de protesta en enero y, después, para presionar a Teherán con el fin de alcanzar un acuerdo.
Tras las conversaciones entre Witkoff, Kushner y Araqchi -las primeras desde los bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes durante la guerra en junio pasado-, el mandatario estadounidense celebró que Estados Unidos sostuvo “muy buenas conversaciones” y declaró que el diálogo continuárá “a comienzos de la próxima semana”.
En tanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó en redes sociales que las negociaciones “llevadas a cabo con el apoyo de gobiernos amigos de la región, constituyen un paso adelante”.
Por su lado, Araqchi indicó que acordaron con Estados Unidos establecer un nuevo ciclo de diálogos pronto y señaló que aún quedaba “un largo camino por recorrer para establecer la confianza”.
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Casi 7,000 muertos
Los países occidentales e Israel acusan a Irán de intentar dotarse de armas nucleares, algo que Teherán niega.
Irán y Estados Unidos entablaron negociaciones el año pasado pero tropezaron con la cuestión del enriquecimiento de uranio y quedaron congeladas por la guerra de 12 días desencadenada en junio por un ataque israelí contra Irán.
Trump afirmó que los bombardeos estadounidenses llevados a cabo durante ese conflicto habían “aniquilado” las capacidades nucleares iraníes, pero la magnitud exacta de los daños sigue siendo desconocida.
Tras la represión del movimiento de protesta en enero, Trump volvió a amenazar con una intervención.
La ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, dijo haber confirmado 6.961 muertos, en su mayoría manifestantes, y registró más de 51.000 detenciones.
En caso de ataque, Irán advirtió que apuntaría a las bases estadounidenses en la región y podría bloquear el estrecho de Ormuz, punto de tránsito clave para el suministro energético mundial.
(Con informacón de la agencia EFE).








