
Los operadores de dólares están pagando el precio más alto registrado para apostar por una venta más profunda del dólar, en un contexto de volatilidad política en Estados Unidos que ha desatado una carrera hacia coberturas bajistas.
La prima de las opciones de corto plazo que se benefician de una moneda estadounidense más débil se amplió hasta el nivel más alto desde que Bloomberg comenzó a compilar los datos en 2011. El ánimo negativo no se limita al tramo más corto: los inversionistas muestran el mayor pesimismo sobre las perspectivas de largo plazo del dólar desde al menos mayo de 2025.
Si bien el índice Bloomberg Dollar Spot avanzó levemente el martes, su caída en los tres días previos fue la más pronunciada desde la turbulencia arancelaria de Estados Unidos en abril del año pasado. Si las pérdidas se reanudan, como sugieren los precios de las opciones, la moneda podría tocar su nivel más débil en cuatro años.

“La política impredecible de Estados Unidos es inequívocamente negativa para el dólar”, dijo Jesper Fjarstedt, analista senior de Danske Bank A/S. “Los acontecimientos de la última semana han llevado a los mercados a incorporar nuevamente una prima de riesgo político”.
El dólar se encuentra rezagado en el fondo del grupo de monedas del G10 este año, lo que apunta a un cambio en la forma en que los inversionistas perciben al tradicional activo refugio. Enfrenta presión por la preocupación ante el aumento de los déficits de Estados Unidos, riesgos de sanciones y fricciones comerciales, así como por una acelerada diversificación hacia el oro y otros activos de reserva.
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Detrás del movimiento hay fuertes flujos, no solo sentimiento.
El lunes, los volúmenes de negociación a través de la Depository Trust & Clearing Corporation alcanzaron el segundo nivel más alto registrado, solo superados por la liquidación del 3 de abril de 2025. En un promedio móvil de cuatro días, la participación del mercado llegó a un máximo histórico.
Además, el posicionamiento está fuertemente sesgado hacia un solo lado. Desde el jueves, cerca de dos tercios de las operaciones de opciones en el euro y el dólar australiano han sido apuestas a una mayor debilidad del dólar.

La ansiedad del mercado también se refleja en los costos de cobertura: la volatilidad del dólar a una semana se disparó a su nivel más alto desde principios de septiembre.
Al mismo tiempo, las llamadas “butterflies”, que miden la demanda de protección frente a movimientos de precios desproporcionados, subieron a un máximo de siete meses, lo que indica que los operadores se preparan para que el dólar prolongue su ruptura de los rangos recientes.
A estas preocupaciones se suma la especulación de que el gobierno de Estados Unidos podría estar dispuesto a coordinarse con los responsables de la política monetaria de Japón para poner un piso al yen debilitado, lo que ha intensificado la caída del dólar.








