
La guerra en Irán está obligando a los inversionistas a reevaluar una de sus estrategias bursátiles más rentables, lo que lleva a algunos a concluir que la operación “Sell America, Buy Asia” ha alcanzado un punto de inflexión.
Pese a un repunte el jueves, el índice MSCI Asia Pacific ha caído alrededor de 6% esta semana, frente a un retroceso de 0.1% del S&P 500. El giro indica una reversión de la rotación de fondos globales hacia Asia y un renovado desplazamiento hacia Estados Unidos como refugio, movimiento respaldado también por un dólar más fuerte.
La guerra en Irán ha afectado de manera desproporcionada a las acciones asiáticas, en parte por la elevada dependencia de la región de los envíos de combustible a través del estrecho de Ormuz. También crece la preocupación de que un shock prolongado de oferta desencadene una desaceleración económica global, debilitando industrias exportadoras clave. Como resultado, los inversionistas están tomando ganancias del reciente rally impulsado por la inteligencia artificial, especialmente en los mercados con mejor desempeño el último año: Corea del Sur y Taiwán.

“El capital no espera certezas: ya está rotando, y la fortaleza del dólar esta semana lo dice todo sobre hacia dónde se dirige el dinero inteligente”, dijo Hebe Chen, analista senior de mercados en Vantage Global Prime. “China, Japón, Corea y Taiwán dependen puramente de importaciones sin colchón, lo que hace que este shock petrolero sea exponencialmente más corrosivo para la región que para Occidente”.
Las acciones asiáticas habían sido favorecidas por su exposición al hardware de inteligencia artificial, valoraciones relativamente bajas y sólido crecimiento de ganancias.
Exposición al petróleo
El repunte del crudo Brent está avivando ahora temores inflacionarios, amenazando con convertir algunas de las fortalezas de la región en vulnerabilidades. Incluso cuando las acciones rebotaron, la dinámica subyacente se mantuvo: el petróleo extendió su rally por quinto día consecutivo, aun después de que el presidente Donald Trump expresara confianza en la campaña militar.
“Para la historia del capex en IA, la presión estanflacionaria es el interruptor definitivo: cuando el costo del capital aumenta y la visibilidad del crecimiento colapsa simultáneamente, las apuestas de infraestructura más ambiciosas de la región se vuelven las más difíciles de defender en cualquier sala de juntas”, según Chen.

Economías asiáticas como China, India e Indonesia figuran entre los mayores importadores de petróleo del mundo, según Bloomberg Economics. Goldman Sachs estima que un alza de 20% en el precio del Brent recortaría las ganancias regionales en 2%.
Japón y Corea del Sur están particularmente expuestos a interrupciones en las rutas marítimas, a diferencia de China, que cuenta con mayores reservas y acceso a crudo ruso. En señal de preocupación por el suministro, Pekín ha ordenado a las mayores refinerías del país suspender exportaciones de diésel y gasolina.
“Japón y Corea del Sur podrían enfrentar mayor presión, ya que más de 60% de sus importaciones de petróleo se transportan a través del estrecho de Ormuz”, dijo Alicia Garcia-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis SA, quien añadió que el impacto económico en Asia va más allá del petróleo, con consecuencias para movilidad, construcción, finanzas y defensa.

Un aumento sostenido de los precios del petróleo podría alterar fundamentalmente las perspectivas de la renta variable al endurecer las condiciones financieras y debilitar los balances externos en Asia. En comparación, Estados Unidos está relativamente aislado, beneficiándose de su condición de exportador de energía y de flujos hacia activos refugio, según Amundi Investment Institute. DWS también prevé mayor impacto en Europa y Asia, dada la producción de combustible estadounidense.
“El estrecho de Ormuz es clave aquí y Estados Unidos no depende en gran medida del petróleo de Medio Oriente para sus necesidades energéticas”, dijo Ajay Rajadhyaksha, presidente global de investigación de Barclays, en una entrevista con Bloomberg TV. “Es mucho más importante para Europa, pero sobre todo para las grandes economías asiáticas: China, Corea del Sur y Japón”.
Los inversionistas también están revisando el manual de 2022, ya que la reacción reciente del mercado recordó las secuelas de la invasión rusa de Ucrania, incluido un fortalecimiento del dólar. Un billete verde más firme presiona a las monedas locales, limita el margen de los bancos centrales para relajar política y ensombrece el panorama de ganancias corporativas.
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Un indicador de Bloomberg del dólar se ha fortalecido 1.4% en lo que va de la semana, encaminándose a su mayor avance semanal desde noviembre de 2024. Mientras tanto, un índice similar de monedas asiáticas ha caído 0.9%. Los operadores ahora descuentan cerca de 50 puntos básicos de endurecimiento para el Banco de Corea en los próximos 12 meses, frente a unos 25 puntos básicos previstos al cierre del mes pasado, según datos compilados por Bloomberg.
“La falta de apoyo por parte de una flexibilización monetaria será negativa para las acciones”, dijo Rajeev de Mello, gestor global de carteras macro en Gama Asset Management. “El sentimiento era muy optimista entre los inversionistas en mercados emergentes y eso también podría revertirse”.
Con todo, el repunte del jueves muestra cuán rápido puede cambiar el ánimo y muchos inversionistas siguen siendo optimistas sobre el panorama de largo plazo para las acciones asiáticas. UBS Global Wealth Management mejoró su recomendación sobre la renta variable surcoreana, al considerar que la histórica corrección de 20% y la volatilidad reciente reflejan desarmes técnicos más que un deterioro de los fundamentales.
“Salvo una mayor escalada en Medio Oriente, que por el momento parece poco probable dada la merma de capacidades iraníes tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, esperaríamos que los mercados asiáticos continúen su trayectoria positiva”, dijo Jon Withaar, gestor de cartera en Pictet Asset Management en Singapur. Señaló como catalizadores el llamado Takaichi-trade en Japón, las reformas de gobierno corporativo en Corea del Sur y la escasez global de chips de memoria.
Pero incluso sin la amenaza macroeconómica más amplia, las acciones asiáticas eran vulnerables en un movimiento general de reducción de riesgo, dada su reciente y poco habitual superioridad frente a sus pares estadounidenses. Inversionistas extranjeros vendieron US$ 6,300 millones en acciones taiwanesas en los primeros tres días de la semana, encaminando al mercado hacia su segunda mayor salida neta semanal registrada, según datos compilados por Bloomberg.
En 2025, el MSCI Asia Pacific superó al S&P 500 por el mayor margen desde 2017. Pese al retroceso reciente, aún aventaja a Estados Unidos por 7 puntos porcentuales este año, lo que deja espacio para un mayor desarme de posiciones abarrotadas.
“La actual liquidación en Asia responde a una confluencia de factores, no solo a riesgos geopolíticos”, dijo Elfreda Jonker, gestora de carteras para clientes en Alphinity Investment Management. “Algunos mercados asiáticos como Corea del Sur son particularmente vulnerables en este momento dado el fuerte rally reciente y los múltiplos elevados resultantes”.








