
El apagón de internet con el que Irán desconectó a sus ciudadanos del mundo exterior en la noche del 8 de enero es una represalia habitual en regímenes totalitarios, que en este último caso ha sorprendido por la amplitud de su alcance.
¿Cómo se apaga internet en un país?
Una vía efectiva de provocar un apagón total se lleva a cabo interviniendo en el protocolo BGP mediante el cual los routers de los proveedores de comunicaciones intercambian entre ellos direccionamientos y rutas.
Un gobierno puede ordenar a los principales proveedores y puntos de intercambio de tráfico que retiren sus direcciones IP de la tabla de enrutamiento global. Al dejar de propagar estas rutas hacia otros puntos internacionales, los Sistemas Autónomos (ASN) del país, con sus direccionamientos IP asignados, dejan de ser alcanzables desde el exterior. Básicamente, el país desaparece del mapa de internet.
En escenarios más rudimentarios o de emergencia, se recurre a una capa más física, desconectando los enlaces de fibra óptica en ciertos equipamientos o cortando el suministro eléctrico a los centros de datos. Por otro lado, se pueden llevar a cabo bloqueos selectivos, para denegar accesos a servicios específicos, como redes sociales o VPNs.

Según explica a EFE Alp Toker, fundador y director de la plataforma NetBlocks, que vigila el tráfico y la censura en internet, es posible imponer un apagón total cuando los gobiernos han tomado la medida de centralizar la conectividad, ya sea con fines de censura o de control de la información.
En 2019 en Irán, en el marco de las protestas nacionales por el aumento del precio de combustible, el proceso de desconexión costó horas y sus efectos se extendieron durante más de una semana, pero este proceso se ha vuelto mucho más rápido y desde el año pasado es prácticamente instantáneo, a pesar de la extensión y la complejidad de la red. “Las autoridades tienen un interruptor de apagado eficaz”, sostiene.
¿Pueden oponerse los operadores?
En la práctica es una opción inviable. Incluso cuando ese apagado no puede hacerse de forma centralizada, esas compañías deben obedecer órdenes del gobierno si no quieren perder sus licencias y potencialmente afrontar amenazas legales o a su seguridad.
¿Qué alternativas tienen los ciudadanos?
La red de satélites de la compañía de Elon Musk Starlink ha sido “genuinamente útil”, según Toker. A pesar de los esfuerzos de las autoridades para bloquear la señal de inicio, parte de la información ha conseguido circular y ha dado a la comunidad internacional una idea de lo que está ocurriendo.
Pero no todo el mundo tiene acceso a esa tecnología. Cuando las redes privadas virtuales (VPN) también se han visto afectadas hay métodos más básicos: una posibilidad que pueden usar quienes viven cerca de la frontera es dirigirse al país vecino y conectarse a través de torres de telefonía celular internacionales o incluso wifi, aunque esto sigue sin permitir por ejemplo que la información fluya de Teherán al exterior, ya que todavía existe una brecha en la comunicación interna por internet.
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Otra vía son las redes mesh o en malla, un sistema que según el portal Netgear está compuesto por varios puntos de acceso que funcionan conjuntamente para difundir una señal wifi en una zona extensa, pero esa infraestructura no está extendida.
¿Qué impacto tienen los apagones?
Según Internet Society, organización que promueve un internet abierto y accesible para todos, los apagones afectan a las economías alterando la productividad y causando pérdidas financieras en transacciones dependientes del tiempo. Un informe suyo de octubre de 2025 apunta que los gobiernos que recurren repetidamente a esas interrupciones como herramienta política corren el riesgo de poner en peligro la inversión extranjera.
Netblocks estima que el tipo de apagón experimentado en Irán esta vez, donde este martes hubo una recuperación paulatina de las líneas telefónicas hacia el exterior, podría costarle al país cientos de millones de euros.
¿Qué precedentes hay?
Internet Society recuerda que los apagones comenzaron a atraer la atención global durante el levantamiento egipcio de 2011, cuando las autoridades cerraron la conexión durante casi una semana para interrumpir las comunicaciones de los manifestantes.
Solo en 2024 su plataforma Internet Society Pulse documentó 133 incidentes, un aumento con respecto a los 124 del año anterior, y en la primera mitad de 2025 se anotaron 40. ONG como Access Now elevan la cifra de 2024 a 296 en 54 países, frente a los 283 de 2023 en 39.
El fundador de NetBlocks considera que aunque a nivel global la tendencia está yendo ligeramente a la baja, cuando estos apagones tienen lugar a menudo se dan en contextos de mayor gravedad, con muertes y más desvíos judiciales por parte de las autoridades.








