(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

Cientos de personas hicieron fila a orillas del río Clyde en Glasgow hace unas semanas para observar un pequeño crucero de alta gama navegando río arriba, prácticamente hacia el corazón de la ciudad. El Azamara Journey emocionó a los espectadores, que guardaron el distanciamiento social, al tocar la bocina, generalmente un anuncio de celebración animada. Pero esta vez no había nadie allí para saludar en la cubierta del barco de 700 pasajeros, aparte de una veintena de miembros de su pequeña tripulación. Después de todo, no se trataba de una llegada de celebración: era un buque bajo soporte vital, como cualquier otro barco que lidia con el brutal impacto de la pandemia.

Estimado(a) lector(a)

En Gestión, valoramos profundamente la labor periodística que realizamos para mantenerlos informados. Por ello, les recordamos que no está permitido, reproducir, comercializar, distribuir, copiar total o parcialmente los contenidos que publicamos en nuestra web, sin autorizacion previa y expresa de Empresa Editora El Comercio S.A.

En su lugar, los invitamos a compartir el enlace de nuestras publicaciones, para que más personas puedan acceder a información veraz y de calidad directamente desde nuestra fuente oficial.

Asimismo, pueden suscribirse y disfrutar de todo el contenido exclusivo que elaboramos para Uds.

Gracias por ayudarnos a proteger y valorar este esfuerzo.