
La cervecería neerlandesa Heineken anunció este miércoles que recortará entre 5,000 y 6,000 empleos en los próximos dos años para reducir costes y simplificar su estructura a escala global, después de cerrar 2025 con una caída del 1.2% en el volumen total de cervezas vendidas.
Durante la presentación de sus resultados anuales, el grupo cervecero, que emplea a más de 87,000 personas en todo el mundo, señaló que espera obtener ahorros brutos de unos 500 millones de euros mediante mejoras de productividad y cambios en su estructura.
La eliminación de entre 5,000 y 6,000 empleos -la compañía no especificó en qué países- se suma a anteriores reorganizaciones y forma parte de un nuevo plan de ahorro, en un contexto global en el que la demanda de cerveza está bajando.
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Si bien los directivos evitaron precisar dónde se concentrará la mayoría de los recortes de empleo, el director financiero, Harold van den Broek, dejó entrever que afectarían principalmente a Europa.
El grupo, que además de su cerveza insignia cuenta con marcas como Amstel, Guinness o Cruzcampo, ya había adelantado el pasado otoño un programa de reducción de costes de 2,000 millones de euros, que implicará también la desaparición de cientos de puestos en su sede central de Ámsterdam.
En 2025, la facturación de Heineken cayó un 4.7% hasta situarse en unos 34,200 millones de euros, reflejando un descenso en varios mercados, aunque, pesé a esa caída en el total de ingresos por ventas, el beneficio operativo aumentó un 4.4%, apoyado en recortes de costes y mejoras de eficiencia.
Ventas débiles en Europa y Brasil
El volumen total vendido descendió un 1.2%, hasta casi 282 millones de hectolitros, y las ventas fueron más débiles en Europa, Estados Unidos y Brasil, considerados mercados clave para la multinacional.
El director ejecutivo Dolf van den Brink aseguró que la compañía cerró 2025 con un desempeño “resiliente y equilibrado”, logrando mantener o ganar cuota en más del 60% de sus mercados, aunque advirtió de que el mercado cervecero seguirá siendo incierto en 2026.
“Nuestra primera prioridad es acelerar el crecimiento, financiado por un aumento de la productividad y cambios en el modelo operativo que implicarán una intervención significativa en costes durante los próximos dos años. Esto permitirá una mayor productividad del personal y más rapidez y eficiencia”, explicó Van den Brink.

Dentro de su estrategia de crecimiento, Heineken completó la compra de los negocios de bebidas y tiendas de FIFCO en Centroamérica, la mayor adquisición del grupo en más de una década, que la empresa espera que tenga un efecto positivo inmediato en el beneficio por acción.
Para 2026, Heineken prevé que el beneficio operativo crezca entre un 2% y un 6%, en un entorno económico estable, pero con presión de costes en algunas regiones, especialmente en África.
La empresa enfrenta desde hace tiempo el aumento de costes y una menor demanda de cerveza, especialmente entre los consumidores jóvenes.
Heineken también deberá además designar en los próximos meses al sucesor de Van den Brink, quien anunció el pasado mes de forma inesperada que dejará el cargo tras seis años al frente de la compañía, en un momento en el que el grupo trata de reforzar su rentabilidad.
Caída tras caída
Heineken, segunda mayor cervecera del mundo, detrás de la belga AB InBev, sufrió una caída del 2.4% en sus volúmenes globales de cerveza en 2025.
La facturación se situó en 34,400 millones de euros en 2025, frente a los 36,000 millones del año anterior.
La empresa también informó de un aumento del 4.9% en su beneficio neto antes de elementos excepcionales y de la amortización de los activos vinculados a adquisiciones, hasta alcanzar los 2,700 millones de euros.
El beneficio de explotación excluyendo elementos excepcionales y amortizaciones ascendió a 4,400 millones de euros, lo que representa un incremento del 4.4% interanual.
Elaborado con información de EFE y AFP







