“No habrá tolerancia para la actividad ilegal”, dijo la policía de Windsor en un tuit, pidiendo a la gente que evite el área. (Foto: JEFF KOWALSKY / AFP).
“No habrá tolerancia para la actividad ilegal”, dijo la policía de Windsor en un tuit, pidiendo a la gente que evite el área. (Foto: JEFF KOWALSKY / AFP).

La policía canadiense reanudó este domingo su operativo para desalojar a manifestantes antirrestricciones sanitarias que bloquean el puente Ambassador, un paso fronterizo clave entre y , pero las protestas continúan en Ottawa.

Un nutrido contingente policial se congregó cerca del puente temprano en la mañana y realizaron detenciones y remolcaron vehículos.

“No habrá tolerancia para la actividad ilegal”, dijo la policía de Windsor en un tuit, pidiendo a la gente que evite el área.

Según el canal CBC, el camino que conduce al puente ha sido despejado. Sin embargo, el tráfico en el puente no se había restablecido a media mañana del domingo.

La operación comenzó el sábado bien temprano, cuando la policía hizo retroceder a parte de los ocupantes. Ese día no hubo detenciones y al fin de la jornada el puente seguía parcialmente bloqueado.

La maniobra de desalojo se puso en marcha en virtud de una decisión del Tribunal Superior de Ontario, que ordenó asegurar la libre circulación por este cruce entre los dos vecinos norteamericanos y poner fin a un bloqueo que empujó a Washington a intervenir ante el gobierno canadiense.

El cierre ya ha causado trastornos en la industria automotriz a ambos lados de la frontera. Más del 25% de las mercancías comercializadas entre Estados Unidos y Canadá pasan por este puente.

Rechazo a las medidas sanitarias

Las movilizaciones de Canadá inspiraron iniciativas similares en otros países.

En Francia, parte de los convoyes contra el pase sanitaria partieron el domingo de los alrededores de París para llegar a Bruselas y manifestarse allí el lunes, pese a la prohibición de las autoridades belgas.

Miles de opositores al pase sanitario o al presidente Emmanuel Macron habían confluido en París para manifestarse allí el sábado, bautizando a su movimiento como “convoyes de la libertad”. La manifestación parisina había sido prohibida por la jefatura de policía.

El movimiento canadiense, que ingresa en su tercera semana, se inició con una movilización de camioneros que protestaban contra la obligación de vacunarse para cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos, pero las demandas se extendieron al rechazo a todas las medidas sanitarias e incluso al rechazo al gobierno del primer ministro Justin Trudeau.

Las manifestaciones prosiguieron el sábado en varias ciudades canadienses, entre ellas Toronto y Montreal, y otros ejes fronterizos permanecen bloqueados, en las provincias de Manitoba y Alberta.

La situación en Ottawa era más calma en la mañana de este domingo, pero la capital sigue paralizada desde finales de enero.

Según la policía de Ottawa, unos 4.000 manifestantes estaban presentes en el centro de la ciudad el sábado.

La policía dijo en un comunicado que algunos de ellos habían sido agresivos.

También reiteró que tenía medios limitados para hacer frente a esta situación, lo que llevó a las autoridades de la ciudad y la provincia de Ontario a declarar el estado de emergencia.

El domingo por la mañana los primeros manifestantes confluían, banderas canadienses en mano, en una Ottawa soleada pero muy fría, con temperaturas cercanas a los 20 grados bajo cero.

“Es increíble el amor aquí. Es pacífico”, dijo a la AFP Vanessa Turgeon, de 38 años, de Columbia Británica y que trabaja en la agricultura. “Hace bien no sentirse más rechazado y discriminado”, dijo.

Para Rosie Albert, una quebequesa de 34 años que llegó a la capital el 28 de enero, “es como si se acabara de conocer a una gran familia”. “Nunca había visto vibrar un ambiente así y tanto amor, amistad, ayuda mutua: es simplemente increíble”, dice, aunque reconoce que “esto no puede seguir así”.

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