
Un pequeño broche que usa Delcy Rodríguez, la nueva líder venezolana respaldada por Estados Unidos, se ha convertido en un foco de tensión diplomática.
El pin dorado que suele adornar los coloridos atuendos de la presidenta interina representa un mapa de Venezuela: una versión oficial que incluye el Esequibo, una región occidental de la vecina Guyana que Caracas reclama desde hace tiempo como propia. Mientras Rodríguez recorre capitales del Caribe para consolidar la salida de su país de años de aislamiento, el accesorio reaviva una disputa territorial de más de un siglo sobre una zona rica en recursos.
La controversia fronteriza, heredada del colonialismo británico en el norte de Sudamérica, se intensifica antes de las audiencias que se celebrarán la próxima semana en la Corte Internacional de Justicia. El tribunal examinará el caso de Guyana sobre la validez del laudo arbitral de 1899 que fijó la frontera entre Venezuela y la entonces Guyana Británica.

El tema no podría ser más sensible para Guyana. El área de 160,000 km2 es centro de un litigo centenario entre Caracas y Georgetown que se reavivó en 2015 cuando el estadounidense ExxonMobil descubrió enormes yacimientos de petróleo.
En la última década, ExxonMobil Corp. ha realizado enormes descubrimientos de petróleo en alta mar que transformaron a este país poco poblado en un nuevo productor que compite con Venezuela. Los hallazgos se encuentran en una zona marítima que Caracas considera extensión de su reclamo sobre el Esequibo. A lo largo de los años, la Armada venezolana ha patrullado estas aguas, en lo que se interpreta como una señal de presión sobre embarcaciones vinculadas a compañías petroleras estadounidenses.
Guyana expresó esta semana su fuerte rechazo al uso del broche por parte de Rodríguez en reuniones con líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), durante las visitas oficiales que realizó en abril a Granada y Barbados.
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En una carta de protesta dirigida al titular de Caricom, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, dijo que ninguna acción, ya sea deliberada o inadvertida, debe crear la impresión de que las plataformas de la Comunidad pueden ser utilizadas para impulsar reclamos que actualmente están ante la Corte Internacional de Justicia.
“El apoyo de Caricom a Guyana, basado en principios, debe reflejarse no solo en declaraciones, sino también en el contexto y la conducta en los encuentros oficiales”, afirmaba la carta.
La sede de Caricom advirtió a los países miembros que mantengan la imparcialidad para evitar que sus espacios sean utilizados para “promover o parecer legitimar reclamos que son objeto de procedimientos judiciales en curso” ante la CIJ, señaló el bloque en un comunicado.

En declaraciones a la televisión estatal el martes, Rodríguez afirmó que el presidente de Guyana “anda con un escándalo porque yo siempre uso el pin con el mapa de Venezuela, el único mapa que he conocido. Ahora les molesta todo, hasta cómo me visto”.
En declaraciones a la televisión estatal el martes, Rodríguez dijo que el presidente de Guyana estaba “armando un escándalo porque siempre llevo un pin con el mapa de Venezuela, con el único mapa que he conocido en mi vida. Entonces ahora les molesta como uno se viste”.
“Yo le dije al canciller: ‘Bueno, diles si también van a venir a quemar los libros de historia’, porque los derechos de Venezuela sobre el Esequibo son irrefutables. No hay manera de que nosotros nos animemos a un despojo o a legitimar un robo”, añadió. “Pronto estaremos en la Corte Internacional de Justicia en los próximos días para ratificar nuestra postura histórica”.
El broche que “le obsesiona no es más que la expresión de una verdad histórica, validada con fuerza desde el Acuerdo de Ginebra de 1966, mucho antes de esta escenificación mediática”, escribió el canciller venezolano, Yván Gil, en Telegram.
La administración de Trump reconoció a Rodríguez como presidenta interina de Venezuela y flexibilizó sanciones después de que fuerzas estadounidenses capturaran a su antecesor Nicolás Maduro a comienzos de enero. Sin embargo, Washington ha respaldado históricamente la soberanía de Guyana sobre el Esequibo.
Se espera que la Corte Internacional de Justicia falle sobre el caso el próximo año, según el representante de Guyana ante el tribunal. Georgetown pide a la más alta corte de Naciones Unidas que ratifique las fronteras aprobadas en un laudo en 1899, que Venezuela desconoce. Caracas apela al Acuerdo de Ginebra que firmó en 1966 antes de la independencia guyanesa del Reino Unido, que anuló ese fallo y sentó las bases para una solución negociada.
Elaborado con información de AFP y Bloomberg








