La gestión financiera del Estado peruano

En el Estado tenemos las áreas encargadas de brindar los bienes y servicios que la población demanda, pero detrás de ellas están áreas de soporte como la de adquisiciones, presupuesto, planificación, tesorería, contabilidad. En general, la gestión financiera del Estado se refiere a las entidades u oficinas que son responsables desde la recaudación de ingresos (Sunat en nuestro caso) hasta la transferencia de ese dinero a las oficinas que entregan directamente el dinero a los proveedores. En el caso del Perú estos sistemas vinculados a la administración financiera tienen un desarrollo desigual. Mientras que la Sunat es una entidad que está por encima de los niveles de eficiencia que el resto de entidades públicas, tenemos que los otros sistemas pueden tener niveles de capacidad menor. Y cuando hablamos de capacidad nos referimos a contar con un buen personal que conozca el giro de su negocio y procedimientos que apoyen una buena gestión del Estado. El reto es contar con un sistema de soporte que facilite el accionar del gestor público encargado de formular políticas y generar resultados en la población.Por ello, tenemos dos retos para mejorar la calidad del accionar del Estado. El primero es evaluar las capacidades de los operadores de sistemas administrativos vinculados a la gestión financiera de tal manera de detectar brechas de competencias y capacitarlos para generar un desempeño acorde con las necesidades de la población. El segundo reto es más importante aún. Está vinculado a que los distintos sistemas conversen entre sí y estén articulados favoreciendo una buena gestión estatal. La idea es que se tenga conciencia de que todo es parte de un proceso. En el Perú cada sistema (presupuesto, tesorería, inversión pública, adquisiciones, contabilidad) tienen un órgano rector que establece procedimientos y plazos a cumplir por todas las entidades públicas. El problema es que estos procedimientos muchas veces no conversan entre sí. Imaginen que una entidad estatal quiere invertir y que para ello quiere endeudarse. Primero tiene que cumplir con las reglas del SNIP, y una vez aprobado el proyecto, tiene que proceder a cumplir con los requisitos del sistema de endeudamiento que son muy distintos y no conversan con los anteriores. Luego tiene que cumplir con las normas de presupuesto para incorporar los recursos que se gastarán. Una vez que ocurre eso se tiene que pasar por el sistema de adquisiciones que tiene su propia lógica. Todo ello previo al inicio del proyecto de inversión (que puede ser construir una carretera como la remodelación de un parque). Como se podrá ver, si la institución pública tiene que cumplir con todos estos requisitos va a tomar un tiempo muy largo poder ejecutar una obra que la población necesita. Si a esto sumamos que puede existir una alta rotación de personal que es removido como parte del proceso político y se tiene que volver a empezar o existe la sospecha de que el anterior funcionario o autoridad no hizo las cosas bien y se decide volver a empezar el ciclo, las cosas pueden empeorar. Como se aprecia, ser funcionario público con todas estas complicaciones no es sencillo. Como se ve, están dados todos los incentivos para que se tenga una cultura más orientada a cumplir con los procedimientos que a atender las necesidades de la población.Con este panorama, no debe extrañarnos por qué el Estado no tiene capacidad de ejecución.

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