
Eduardo JiménezANALISTA ECONÓMICO DE MACROCONSULT
Hace solo unos meses, los países de la zona euro acordaron apoyar a Grecia con un nuevo paquete de 130,000 millones de euros para hacer frente a sus obligaciones de corto plazo y evitar el impago. En paralelo, los mercados financieros castigaban la deuda italiana, llevándolas a tasas de interés de insostenibilidad. En ese contexto, el Banco Central Europeo (BCE) inyectó más de un billón de euros en dos partes (diciembre del 2011 y febrero del 2012), reduciendo casi de inmediato el spread soberano de la deuda italiana y española.
Pero el final no se acerca. Hace un par de semanas, los mercados apuntaron contra España, haciendo subir el spread soberano a niveles históricos, lo que obligó a Mariano Rajoy a anunciar nuevas subidas de impuestos. Por el lado bancario, recientemente Standard and Poor's revisó a la baja la calificación de 10 entidades financieras, entre las que se encuentra el Banco Santander y el BBVA. El primero pasó a A-, y el segundo ha quedado en BBB+. En tanto, el crédito dirigido a actividades productivas está cayendo desde el tercer trimestre del 2009, y en el último trimestre del año pasado cayó 4.2%, según el Banco de España.
En el plano real, España registró caídas de 0.3% en su PBI en los dos últimos trimestres, lo que implica una recesión, según la definición del FMI. La magnitud de la burbuja inmobiliaria que estalló causó la debacle económica del país, generando un desempleo de 24.4% (que implica 5.6 millones de personas). Además, las cosas no parecen mejorar. Según el último reporte de Perspectivas de la Economía Mundial, el país caería 1.8% en el 2012, y crecería levemente en el 2013 (0.1%). Así, la base de recaudación seguirá cayendo, complicando los esfuerzos del gobierno en cerrar la brecha de déficit.
La situación se ha agravado en Grecia. La elección de candidatos opuestos a los recortes indica el poco interés del país en solucionar definitivamente el problema fiscal. Pese a los dolores de cabeza causados por Grecia, esta negativa parece evidenciar la necesidad de este país de salir del euro, elevándose dicha probabilidad al 50%. Sin embargo, esto nos sería nada fácil, ya que no existe legislación en ese sentido, así que tendrán que debatir ampliamente los parlamentos nacionales para aprobar nuevas medidas, plazo que podría gatillar nuevas salidas, y la completa desmembración de la zona euro, acabándose con el sueño de la moneda común.
Toda esta situación se ha reflejado en las bolsas de valores. Según el índice promedio de las bolsas europeas MSCI Euro, entre el 19 de marzo y el 15 de mayo, las bolsas han caído 14.8%, cerca de los niveles alcanzados luego de la caída de Lehman Brothers.
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