
Michael Schrage
En el lugar de trabajo global de la actualidad, la compatibilidad y la química pueden ser tan importantes como la competencia y la creatividad. Los procesos de contratación frecuentemente se convierten en agotadoras maratones de proyectos de prueba y perfiles psicométricos.
La misma lógica y eficiencias económicas que llevan a las organizaciones a probar el temperamento e idoneidad de sus empleados deberían fomentar que accionistas activistas y reguladores exijan que los directores e integrantes del consejo directivo sean sujetos a perfiles similares. Someter a pruebas de personalidad a los consejos directivos y sus comités sería un primer paso creativamente costo- efectivo para investigarlos.
"A veces sufrimos de relativa opacidad de gobierno. El principal impedimento, por supuesto, es a cuántos consejos directivos les parecería entrometido, invasivo", considera Robert J. Kueppers, del Centro de Gobierno Corporativo de Deloitte LLP. Con virtualmente todo tipo de pruebas psicométricas, la privacidad es una preocupación grave. Pero los reguladores que defienden la transparencia como virtud deberían estar dispuestos a explorar cuál es la mejor forma de equilibrar los derechos de privacidad de los fiduciarios con las necesidades de los accionistas de conocer mejor el temperamento de los directores que los representan.
Mucha cortesía podría generar un pensamiento de grupo arriesgado; demasiado fraccionamiento en la sala de juntas puede socavar la cultura y la estrategia. Accionistas de todo el mundo quizá no solo tengan el derecho sino la obligación de insistir en que sus consejos directivos acepten hacerse pruebas de personalidad por el bien de la eficiencia y efectividad de la compañía.
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