
(Reuters) Como si de una película de aventuras se tratara, el magnate mexicano Carlos Slim se ha pasado los últimos años sorteando obstáculos y enfrentando rivales en busca de la pieza dorada que le falta a su imperio de telecomunicaciones latinoamericano: una licencia de televisión en su propia tierra.
La probada capacidad del hombre más rico del mundo para hacer negocios en México, donde domina el mercado de telecomunicaciones, lleva a que muchos crean que es inevitable que sortee las restricciones legales que le impiden lograr su objetivo.
La pregunta que nadie se atreve a responder es cuánto más puede demorar. "Estoy seguro de que la recibirán", indicó Stanley Martínez, analista senior de telecomunicaciones de Legal & General Investment Management America en Chicago (LGIMA), que administra una cartera de valores del sector de telecomunicaciones de México. Pero agregó que "es difícil decir si estamos más cerca".
Mientras Slim avanza por un camino de guerras y treguas con los reguladores, operadores de televisión de paga invaden poco a poco su territorio, ofreciendo atractivos paquetes integrados de servicios que las compañías del empresario no pueden igualar.
"El Ingeniero" recibió la empresa que lo pondría en camino de ser el hombre más acaudalado del planeta con una condición: no podría ofrecer televisión, una regla que buscaba evitar problemas futuros de competencia. Más de dos décadas después, en un mercado donde el avance tecnológico permite ofrecer cada vez más servicios a través de una misma conexión, algunos expertos opinan que esa restricción ya no tiene sentido y perjudica exclusivamente a Telmex.
Pero en temas de competencia es más frecuente ver a Slim en el banquillo de los acusados. Sus empresas tienen cerca del 80% de las líneas fijas y un 70% de las móviles en México, y tiene tantos otros negocios en México que se dice que es difícil pasar un día sin poner dinero en sus bolsillos.
Cable al alza Críticos de Slim, como la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec), se oponen a que se le permita acceder a su mercado, acusándolo de prácticas monopólicas y de ser "un Estado dentro del Estado".
Las empresas de Slim han dicho que están preparadas para ofrecer el servicio y algunos hasta especulan sobre eventuales adquisiciones de firmas como la operadora satelital DISH, con la que tiene un acuerdo de facturación que ha sido denunciado por competidores como una "puerta trasera" al negocio.
Empresas de cable como Cablevisión, de la gigante de medios Televisa, tienen algunos años ofreciendo al mercado paquetes de "triple play" que incluyen tanto TV de paga como conexiones de banda ancha a internet y telefonía fija.
Mientras las tres cableras de Televisa vieron un alza del 28% interanual de sus líneas telefónicas en el primer trimestre del 2012, Telmex reportó una baja del 6.3% en el periodo.
Pero la diferencia de escala sigue siendo abrumadora: Telmex cerró el trimestre con 14.6 millones de líneas fijas mientras que los clientes telefónicos de Televisa se acercaron a 684,000.
"Si tienes un competidor (…) que no solo está ofreciendo video sino que también está ofreciendo telefonía, se está metiendo en tu terreno, ¿cómo vas a competir? Ofreciendo mínimo las tres cosas (TV, Internet y telefonía)", dijo Nymia Almeida, analista del sector para Moody's Investors Service.
Pero todo es un juego de adivinanzas y ni siquiera el inminente cambio de Gobierno en México, que elegirá un nuevo presidente en julio, arroja demasiadas luces sobre el futuro.
Los programas políticos de los principales partidos del país contienen muy pocos detalles acerca de sus planes para el sector de las telecomunicaciones.
El negocio de la televisiónA pesar de que más más de catorce millones de clientes latinoamericanos ya ven televisión a través de las empresas del magnate mexicano, la historia de este "negocio imposible" para Slim se remonta desde 1990. Y es que la televisión de paga mueve en México unos US$ 2,000 millones anuales, según estimaciones de la industria, un pastel lo suficientemente grande como para atraer la atención de Slim, especialmente cuando el mercado de telefonía móvil regional empieza a madurar en su país.
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