
Alberto MorisakiSUBGERENTE DE ESTUDIOS ECONÓMICOS Y ESTADÍSTICA ASBANC
En la última década nuestra economía ha mostrado, en promedio, tasas de crecimiento anuales mayores al 6%, lo que se ha reflejado en la reducción significativa del nivel de pobreza en el país, que cayó de cerca de 45% en el 2007 a menos del 24% en el 2013, además de generar una nueva estructura social en el Perú, que pasó de tener forma de pirámide a la de rombo, en el que la clase media tiene una participación mayor al 50%, superior el 26% observado en el 2005.
En otras palabras, el auge económico ha generado un incremento de la dinámica en el mercado laboral, impulsando el progreso de la clase media, lo que se traduce en la disminución de la desigualdad social y la pobreza.
Todo lo anterior ha permitido que aparezcan nuevos sujetos de crédito con necesidades financieras, además de familias y empresas con excedentes de dinero que buscan seguridad y rentabilidad, y es ahí donde la banca juega un papel fundamental brindando productos y servicios innovadores, así como canales alternativos para atender esta creciente demanda.
Sistema financieroPara ello, además, ha sido vital la adecuada regulación y responsabilidad del sistema financiero peruano, que tiene como consecuencia el contar con una banca sólida, líquida y rentable, que acompaña este escenario positivo de nuestra economía.
Así, al cierre del cuarto mes del presente año, los préstamos y depósitos crecen vigorosamente y registran más US$ 62,900 millones y US$ 62,100 millones, respectivamente, con tasas de crecimiento anual de 14% y 16%, en cada caso.
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