Banmat: ¿liquidación o reconversión?

En los últimos días se ha generado una discusión en torno al Decreto Supremo emitido por el gobierno actual dictando la liquidación del Banco de Materiales (Banmat).

Dejando de lado la legalidad de las formas a los juristas, este artículo discute si dicha decisión es acertada desde un punto de vista administrativo y financiero.

El Banco de Materiales se creó en 1980 como una institución estatal para apoyar la autoconstrucción de los pobladores de bajos ingresos, aunque nunca estuvo bajo el campo de acción de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, se denominó banco y actuó como tal, otorgando financiamiento de primer piso.

Inicialmente solo prestaba materiales de construcción, luego empezó a otorgar créditos para construcción de viviendas y llegó a otorgar crédito para micro y pequeñas empresas con fines diversos.

Sus créditos fueron otorgados en condiciones (tasas y plazos) mucho más favorables que las existentes en el país para su mercado objetivo, generando una serie de distorsiones. Sus políticas de colocación y recuperación de créditos fueron muy ineficientes, lo que llevó a niveles de mora encima de 90% y debido a las deudas impagas y a la presión política se le obligó en varias ocasiones a implementar programas masivos de condonación de deudas.

Todo esto afectó irreversiblemente su situación financiera, llevando a la institución a la quiebra. Los problemas de Banmat son de larga data y no son la responsabilidad de un gobierno en particular, sino compartida por todos los gobiernos que la administraron desde su creación, y que conscientes de sus problemas de gestión, no hicieron nada por resolverlos.

Por ejemplo, desde 1999 no existen estados financieros auditados porque ningún auditor externo estuvo dispuesto a validar las cifras que les presentaban.

Desde que el nuevo Gobierno asumió sus funciones decidió paralizar las operaciones del Banmat y hacer una evaluación de su situación financiera y administrativa.

La reconstrucción de los estados financieros de la institución mostró que el Banmat ha perdido la totalidad de su patrimonio y buena parte del dinero que recibió del Fondo Nacional de Vivienda ( Fonavi) para su administración.

Se estima que la cartera recuperable actualmente asciende a solo S/. 657 millones, y que tiene un patrimonio negativo de S/. 229 millones. Las pérdidas podrían ser aún mayores ya que se informó que el 9% de las carpetas de créditos han desaparecido y 26% de los créditos no cuentan con un contrato.

En este contexto la decisión del actual gobierno de liquidar la institución es la correcta y sería un grave error reflotar la institu-ción como algunos congresistas plantean. Si consideran que un decreto supremo no es suficiente para liquidarlo, entonces que se apruebe una ley con ese propósito.

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