
“El momento ChatGPT para la robótica general está a la vuelta de la esquina”, dijo Jensen Huang, de Nvidia, en enero del año pasado. Este enero, dijo que el momento ChatGPT para la inteligencia artificial (IA) física estaba “casi aquí”.
Según un informe de UBS, ChatGPT fue la aplicación de consumo con mayor crecimiento de la historia, ya que alcanzó los 100 millones de usuarios activos mensuales en los dos meses posteriores a su lanzamiento. Si ese tipo de adopción explosiva de máquinas físicas controladas por IA que operan en el mundo real es lo que Huang quiso decir con “momento ChatGPT”, entonces creo que aún nos queda mucho por esperar.
Por supuesto, ha habido avances en el despliegue de la robótica durante el último año, entre los que se destaca el progreso constante e impresionante de los coches autónomos. Pero también ha habido algunos retrocesos. Por ejemplo, la cadena de supermercados estadounidense Kroger, anunció en noviembre que cerraría tres de sus ocho almacenes robotizados, que recogen y envían pedidos a los clientes. Al mismo tiempo, dijo que estaba ampliando su relación con compañías de trabajos temporales como Instacart y DoorDash, que utilizan a trabajadores autónomos para que actúen como “compradores personales” para los clientes.
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Es tentador preguntarse quién necesita la automatización cuando ya hay un trabajador independiente mal pagado que puede ir a la tienda por ti. Aunque eso no es del todo justo, la historia nos da una visión de lo que sucede cuando los robots se enfrentan a la realidad comercial.
En primer lugar, aunque “adoptar” la IA generativa como negocio puede ser tan rápido y sencillo como pagar una suscripción mensual a OpenAI o Anthropic, la implementación de sistemas robóticos suele requerir planificación, tiempo y dinero. Los almacenes de Kroger (que utilizan tecnología de la compañía británica Ocado) requirieron una gran cantidad de equipos costosos. En un negocio con márgenes reducidos como la venta de víveres, eso significa que hay que prever la demanda con mucha precisión para maximizar la utilización.
“Es un poco más parecido a la configuración de una fábrica: el sistema requiere un nivel mínimo de eficiencia de producción para generar ganancias”, me dijo Tom Andersson, experto en automatización de almacenes de la compañía de investigación STIQ.
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“Al final, es necesario tener un argumento comercial realmente bueno que justifique la automatización, y cuando se elaboran esos argumentos — porque a veces estos proyectos pueden llevar tres años de planificación — si la previsión es errónea en ese momento, la situación se complica”, agregó.
Esto no quiere decir que la automatización en el sector de la alimentación sea inviable. El argumento comercial de los almacenes automatizados de Ocado en el Reino Unido, un país densamente poblado, por ejemplo, parece más sólido. En los Países Bajos, una compañía de víveres en línea llamada Picnic ha avanzado con un enfoque similar. Y muchas cadenas de supermercados han invertido en automatización en las fases superiores de la cadena de suministro. Walmart ha aumentado sus ingresos en más de US$ 150,000 millones en los últimos cinco años, pero su plantilla se ha reducido ligeramente durante el mismo período. Sin embargo, sigue siendo una enorme compañía, con más de dos millones de empleados en nómina.
Los entusiastas de los robots creen que una nueva generación de robots humanoides seguirá incursionando en el ámbito del trabajo físico. Una de las grandes ventajas de construir robots con apariencia humana es que — en teoría — se pueden integrar perfectamente en lugares de trabajo ya diseñados para humanos. Esto podría hacer que la implementación de robots sea más gradual y flexible, y que requiera una inversión inicial menos descomunal.
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Pero incluso aunque los humanoides puedan alcanzar capacidades similares a las de los humanos este año, como predice Huang, las empresas aún deberán tener en cuenta algunos problemas prácticos. En primer lugar, para implementar robots humanoides controlados por IA junto a los humanos en el lugar de trabajo, es necesario garantizar que sean seguros. En un entorno de oficina, un chatbot con alucinaciones podría inventar un número o una referencia y dañar la reputación de alguien o sus resultados. En un entorno industrial, un humanoide que funcione mal podría ser físicamente peligroso.
En segundo lugar, los robots humanoides y caninos no tienen mucha resistencia por ahora, debido a las limitaciones de la tecnología de las baterías. Como ha escrito James Pikul, profesor asociado de ingeniería mecánica en la Universidad de Wisconsin-Madison, el robot Spot de Boston Dynamics sólo puede funcionar durante unos 90 minutos antes de tener que recargarse. A modo de comparación, es habitual que el personal humano de las fábricas y los almacenes trabaje en turnos de 10 horas con un par de descansos.
¿Qué significa todo esto? Hay muchas razones para creer que la automatización seguirá aumentando en una variedad de entornos físicos. Pero los tecnólogos y los inversionistas deben tener cuidado de no confundir los avances técnicos con transformaciones proporcionales de la economía real. Como demuestra la retirada de Kroger, el hecho de que una tecnología exista y funcione no significa que su implementación siempre sea comercialmente viable. En otras palabras, el hecho de que un trabajo pueda automatizarse no significa necesariamente que se vaya a automatizar.
Escrito por Sarah O’Connor









