FOTO 1 | 1. Para convencer, hablar bonito no es lo primero.

Apenas me di cuenta de esta verdad, cuando decidí que mis alumnos no solamente aprenderían técnicas de oratoria, redacción y comunicación, sino que les ayudaría a dar el siguiente paso a la vez que yo mismo intentaba descubrirlo.

Por ese entonces iniciaba mi licenciatura en Derecho. Los primeros dos semestres causaron un hondo impacto en mí, y me abrieron la puerta a un mundo fascinante de lógica, razón y estructura. Aprendí que, ante los jueces y magistrados, poco valen los recursos histriónicos: lo que vale es el argumento, la ley, la razón y la verdad.
consejos para comunicar efectivamente los mensajes

Comencé a impartir cursos de comunicación hace casi veinte años. Antes de eso, yo mismo pasé muchos años estudiando y asistiendo a cursos, concursos y clubes de oratoria y comunicación. En estos cursos aprendí muchísimas cosas, hice muchos amigos y, sobre todo, tuve la oportunidad de enfrentarme al público y al micrófono miles de veces. Esto –como reza un conocido comercial de tarjetas- sencillamente no tiene precio, según

Cuando pasé de estudiar a enseñar, muy pronto me di cuenta de un carácter fundamental en los clubes a los que había asistido. En todos ellos hacían énfasis excesivo en las formas: la postura, los gestos, los movimientos, las manos, los pies y el color de la corbata. Los exámenes y concursos seguían la misma lógica: se calificaban sobre todo aspectos técnicos y formales (tiempo, volumen, dicción…) y la más mínima desviación de las reglas o formas podían descalificar al mejor de los oradores.

Como sistema de aprendizaje puede pasar, pero al dar el brinco a la vida real; al salón de clase primero y a los negocios después, fue muy evidente para mí que las formas puras; el hablar bonito o el hablar “como orador” muy poco tenían que ver con el impacto efectivo en mi audiencia. Aparentemente a mis alumnos les importaba muy poco si mi corbata era azul, o si mis pies estaban colocados exactamente a la misma distancia que mis hombros. Ellos respondían a otro tipo de cosas.

Tomé nota mental: Hablar bien es genial (y necesario). Pero no, no es suficiente.

Seguramente había algo más.

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