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1 / 5 1. Aprende a respirar para regularte en cualquier circunstancia. Sí, respira. Alan Watts, el gurú de la vida zen de los años 70, decía que gran parte del secreto de una vida feliz consiste en aprender a respirar adecuadamente y en reír todo lo que se pueda. Así que hagamos caso al maestro Watts, ahora, aquí en este mismo instante. Toma aire por la nariz lo más profundamente que puedas (estoy esperando a que empieces). Muy bien. Ahora exhala por la boca todo lo profundamente qué puedas. (Foto: iStock)

2 / 5 2. ¿Quieres hacer lo mismo y cansarte menos? Deja que tu cuerpo se relaje. Estira un momento tus brazos hacia atrás; toma aire y luego suéltalo. Recuéstate un instante en tu silla, cierra los ojos y piensa en algo que te relaje (tu última visita a la playa, tu canción favorita, la mejor fiesta de tu vida con amigos). (Foto: Getty)

3 / 5 3. Deja de echarle la culpa a tu jefe. Ya está. Todos sabemos que tu jefe no es la mejor persona del mundo, nos lo has contado un millón de veces. ¿No te das cuenta de que cada vez que repites tu terrible historia tu cerebro la recrea una y otra vez con todo lujo de detalles y vuelves a sentir la misma frustración y cólera que la primera vez y a además generas más hormonas del estrés de las que después deberás deshacerte? (Foto: iStock)

4 / 5 4. Deshazte de las personas que te quitan energía. Seguro que en todos los libros de autoayuda que has leído te lo dicen. Yo te lo voy a volver a repetir porque es una de las cosas que más pesan a la hora de generar estrés del que yo llamo colateral. Reubica o saca de tu vida a todas aquellas personas que te quitan ilusión, ganas de hacer cosas, que te dicen que no se puede, que emocionalmente te sientan mal. (Foto: iStock)

5 / 5 5. Disfruta de la naturaleza. “Es que vivo en la Ciudad de México”, “Es que no tengo tiempo”. Blah, blah, blah. Queda claro. Si de verdad es imposible darte una vuelta por el campo de vez en cuando o irte a un parque a pisar un poco de verde, lo que puedes hacer es crear ambientes agradables en los sitios en los que pasas la mayor parte de tu tiempo. Habla con tu compañero de trabajo que es un conocedor del feng shui y pídele que te organice un poco tu oficina con algunos toques orientales. (Foto: iStock).


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