
Resulta difícil anticipar cómo será la realidad pos-COVID-19 para uno de los sectores más golpeados por esta crisis: la industria de la hospitalidad, afirmó la Oficina Comercial del Perú (Ocex) en Houston.
Sin embargo, a distintos niveles de la industria de viajes y turismo y de gobiernos e instituciones internacionales, los esfuerzos se han centrado en buscar restaurar la confianza de los viajeros con el diseño e implementación de lineamientos y protocolos que aseguren altos estándares de higiene y limpieza y el adecuado distanciamiento social.
En una encuesta aplicada por Destination Analysts a 1,204 viajeros estadounidenses en el periodo del 1 al 3 de mayo del 2020, el 64% no utilizaría los servicios de una empresa si ésta no los hiciera sentir seguros de que la misma se preocupará por la salud de los viajeros.
A partir de la mejor evidencia médica y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) está elaborando los protocolos de Viajes Seguros (Safe Travels), buscando ofrecer consistencia y minimizar la multiplicidad de estándares a los países y destinos, así como a las empresas de este sector y a los viajeros.
Las recomendaciones de WTTC cubren cinco pilares: el reinicio de operaciones, el asegurar que la experiencia del viajero sea segura y fiable, el restablecimiento de la confianza, la innovación y la implementación de políticas habilitantes. Para mayor información se puede visitar el siguiente enlace:
https://wttc.org/COVID-19/Global-Protocols-for-the-New-Normal
Si bien WTTC busca sentar el estándar de las medidas que aseguren altos niveles de higiene y distanciamiento social, muchas otras organizaciones también han publicado guías o lineamientos.
La más conocida de estas iniciativas es “Travel in the New Normal”, emitida por la Asociación de Viajes y Turismo de los Estados Unidos (US Travel Association) y respaldado por otras 20 organizaciones entre gremios y empresas.
Esta guía, disponible aquí https://www.ustravel.org/sites/default/files/media_root/document/HealthandSafetyGuidance.pdf, propone líneas de acción dirigidas a crear barreras a la transmisión del virus, reforzar la salubridad, promover las pruebas sanitarias y asegurar las mejores prácticas en los servicios de comidas y bebidas para promover la salud de los trabajadores y clientes.
Asimismo, algunas de las entidades que respaldan esta guía, como la Asociación de Hoteles y Alojamientos de Estados Unidos y la Asociación Nacional de Restaurantes, tienen también sus propios lineamientos.
Pero probablemente sean las cadenas hoteleras las que mejor han desarrollado protocolos de sanidad y seguridad en sus instalaciones: Marriott International, Hilton Hotels (en alianza con Mayo Clinic), Associated Luxury Hotels International (en alianza con Delos, una empresa de “wellness”) y Accor (en alianza con Bureau Veritas), entre otros.
Varios de estos protocolos incluyen el uso de tecnología como rociadores desinfectantes cargados electrostáticamente y check-ins sin contacto.
Aerolíneas
Por otro lado, las aerolíneas también han hecho grandes esfuerzos para comunicar sus medidas de higiene. Quizás el mayor problema que deben enfrentar es cómo abordar la necesidad de asegurar el distanciamiento entre personas.
Delta ha bloqueado los asientos del medio en sus vuelos hasta el 30 de junio y otras aerolíneas han tomado medidas similares. No obstante, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) no recomienda el bloqueo de asientos y considera que las diferentes medidas de seguridad en el interior de un avión, como la utilización de mascarillas y el uso de filtros de aire de calidad de salas de operación, son adecuados para prevenir los contagios.
Según IATA, el mencionado bloqueo de asientos disminuye la capacidad de carga de un avión al 62%, muy por debajo del factor de carga promedio de 75% y 79% para cubrir costos en Norteamérica y Latinoamérica, respectivamente.
Mantener el factor de carga de asientos en 62% implicaría un aumento de las tarifas aéreas del 2019 en 43% y 50% para cubrir costos en Norteamérica y Latinoamérica, respectivamente.
Al final, será el viajero el que defina cómo las aerolíneas deberán enfrentar este dilema en la nueva normalidad, al tener que asegurar la tranquilidad de los viajeros y, al mismo tiempo, cobrar tarifas que les permitan cubrir costos en un periodo -seguramente largo- de recuperación financiera.
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