
Recientemente Moody’s rebajó la perspectiva de la calificación crediticia de Perú, básicamente por problemas en el tema institucional. ¿Ven que esto se puede revertir?
En los últimos tres años se ha dado un deterioro muy fuerte de las instituciones en el Perú. El nuevo Congreso, electo el 11 de abril, sigue fragmentado y nos parece que va a tener un corte que no va a revertir muchas de estas medidas populistas que se adoptaron en el Congreso actual.
¿La elección del Congreso es la que ha primado al momento de rebajar la perspectiva de Perú?
Ha sido una consideración, pero son varias. El deterioro institucional es lo principal, por la mala relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. A Perú se le dio el beneficio de la duda creyendo que se podía revertir con las elecciones, pero no parece ir por ahí el tema. Lo segundo es que no parece que la calidad de las políticas públicas en un futuro gobierno sean las mejores.
¿Más allá de quién gane las elecciones?
Vemos un ambiente complicado independientemente de quien gane las elecciones, pero una propuesta tiene mayor probabilidad de engendrar políticas públicas más ortodoxas, que es el equipo técnico de la señora Fujimori. Por el lado de Pedro Castillo hay mucha más incertidumbre de cuál va a ser la calidad de las políticas públicas y su habilidad para articularlas para que apoyen el crecimiento y la consolidación fiscal.
¿Ahora la calificación crediticia va más allá de nuestra fortaleza fiscal?
Siempre se ha enfatizado en la fortaleza fiscal como el apoyo crediticio más importante que tiene el Perú y eso es lo que lo ha mantenido en A3, a despecho de las debilidades institucionales como la corrupción, la baja calidad del gasto público, los bajos niveles de educación, entre otros. Ahora, cuando tienes un deterioro institucional empieza a pesar más y le gana a la fortaleza fiscal que también ha sido golpeada por la pandemia.
¿Algún otro país ha tenido una rebaja en la calificación por temas institucionales?
México tenía una calificación de A3, como el Perú, y se le degradó esa calificación cuando vimos un deterioro en la calidad institucional y de las políticas públicas. Dentro del grado de inversión, México tiene una calificación de Baa1 con perspectiva negativa, un peldaño más abajo de Perú. Allí vemos que los temas institucionales son importantes porque contaminan el funcionar de la economía y la salud de la fortaleza fiscal.
¿Ven riesgo de que la fortaleza fiscal de Perú pueda debilitarse?
Sin duda. La economía se ha contraído fuertemente y los indicadores sociales se han revertido. La deuda ha aumentado. Es por la credibilidad de las instituciones económicas que nuevamente se le da el beneficio de la duda al Perú. Con un ambiente político tan crispado y polarizado, nuestra preocupación es que esto empiece a contaminar el accionar de la economía y la fortaleza fiscal.
¿Qué es lo más fuerte que debe mantenerse en el Perú para mantener la calificación?
Para mantener la calificación Perú debe cuidar y reforzar su modelo económico, que lo ha llevado a un progreso de desarrollo económico e indicadores sociales. Reforzar ese modelo implica darle nuevos aires, no tirarlo por la borda. Debe reforzar lo bueno del modelo que ya está un poco desgastado por estas debilidades institucionales. La corrupción le ha pasado mucha factura al funcionamiento de la economía y el Estado.
¿Y en los indicadores fiscales, dónde puede haber riesgos?
Se tiene que cuidar mucho el nivel de deuda. Hemos visto un aumento importante y ahora bordea el 36% del PBI y hemos visto países que descuidan este nivel y luego la deuda los acogota y los limita a tener gastos en temas indispensables como en temas sociales. Cuidar eso significa impulsar el crecimiento de la economía.
¿Ven espacio fiscal para que el nuevo gobierno pueda cumplir con sus propuestas?
Hay muy poco espacio fiscal y lo importante será ver en qué se gasta. El déficit se ha ensanchado y se está financiando con deuda. La eficiencia del gasto es lo que se debe poner en tela de juicio si es que se quiere usar el poco espacio fiscal que queda.
FMI: Perú sigue satisfaciendo criterios de crédito flexible
El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó el examen sobre la habilitación de Perú en el marco del acuerdo de la Línea de Crédito Flexible (LCF) y reafirmó que el país continúa satisfaciendo los criterios de acceso a dichos recursos.
El acuerdo de dos años, aprobado el 28 de mayo de 2020, asciende a un monto de aproximadamente US$ 11,000 millones. Las autoridades peruanas manifestaron su intención de continuar asignando carácter precautorio al acuerdo.
El FMI destacó el buen manejo macroeconómico del Perú y prevé un repunte de la actividad económica este año a medida que avance la vacunación contra el covid-19, pero considera que las perspectivas económicas siguen siendo muy inciertas.
Señala que la LCF, junto con las cuantiosas reservas internacionales, el bajo nivel de deuda pública, la inflación anclada y un sistema financiero sólido, han proporcionado a las autoridades un valioso seguro en un período de incertidumbre y volatilidad sin precedentes.
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