(Foto: USI)
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La principal dificultad que encuentran losen el país no es la empleabilidad directamente, sino la calidad del empleo.

Según la , de los 400 mil jóvenes que terminan la secundaria cada año, solo el 4.6% de los pertenecientes a familias de bajos recursos podrán acceder a una educación universitaria, el porcentaje restante se insertará en un y precario.

“Si una vez que haya terminado la secundaria se va a buscar un trabajo es porque no puede continuar estudiando. Entonces, estamos hablando de un joven de bajos recursos económicos, que probablemente haya estudiado en un colegio en donde no hay una calidad tan alta. ¿Qué alternativa les queda si no tienen experiencia y no tienen contactos? Les queda “cachuelearse”, irse a un empleo informal”, señala María José Gómez, directora de la Fundación Forge Perú.

El país posee una tasa de 80% de jóvenes en situación de empleo informal. Sin embargo, en el caso de aquellos con pocos recursos la cifra es de 94.6%.

Entonces, resulta prácticamente imposible que puedan acceder a un empleo de calidad, con lo que eso implica el no contar con una serie de beneficios de suma importancia como la CTS, el acceso a fondo de pensiones, seguros médicos, entre otros.

Dificultades desde el hogar

El otro problema que se asoma dentro del espectro de la informalidad es el de la , debido a las responsabilidades que tienen en el hogar.

“Mientras que las mujeres tengan que seguir trabajando 40 horas a la semana en sus casas, en tareas domésticas y en tareas de cuidado, es muy difícil que puedan trabajar también fuera de su casa”, agrega la directora de la organización.

Según cifras de la Fundación Forge Perú, ellas destinan 40 horas semanales en promedio para realizar labores de hogar, mientras que los hombres solo 16 horas. Entonces, las posibilidades de encontrar un empleo formal se reducen aún más en el caso de las mujeres.

Falta de habilidades blandas

El 43% de las empresas dice que no encuentra el talento que necesita. Y según la ENHAT, el 76% de esta falta de talento obedece a una

Patricia Canepa, consultora en temas de liderazgo y coach empresarial, señala que se le debe dar más importancia a este tipo de habilidades por sobre las técnicas, ya que esa es la tendencia del futuro.

Las empresas cada vez más buscan estos componentes en el perfil de sus trabajadores. Poseer desarrolladas las habilidades blandas hará que se marque una diferencia.

“Si tú no tienes esa inteligencia emocional, esa capacidad para relacionarte con otros, entonces generas conflictos, generas cuellos de botella, y a la gente no le gusta trabajar para alguien así”, manifiesta la especialista.

Forge Perú dio estas declaraciones en el marco de su campaña de recaudación de fondos“Trabajo por mis sueños”, además, sostiene que cinco de las principales habilidades blandas son: autoconocimiento, trabajo en equipo, perseverancia, proactividad y comunicación.

Estas son las cinco competencias a las que se les debe dar prioridad en función a las tareas que se realicen en las empresas. El 80% de los jóvenes que se inserta en el programa de esta fundación logra entrar al mundo laboral.