
En un webinar organizado por la Universidad Continental. Además, respondieron a las preguntas de economistas y periodistas del medio.
En términos médicos, contábamos con condiciones preexistentes complicadas
Luis Moreno , presidente del BID
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La pandemia llegó a nuestra región en un ciclo de bajo crecimiento, alto endeudamiento y, en algunos países, con síntomas extras (alta inflación, déficits fiscales y de balanza de pagos). Los efectos han sido heterogéneos, los países que reaccionaron más temprano son los que han podido mitigar mucho mejor los efectos del covid-19. La contracción de América Latina oscilará entre 2% y 6%, y la pobreza extrema podría aumentar en 3%. Sufrimos de una salida de capitales, la ampliación del spread de países emergentes, la caída de remesas, del turismo (más grave en Centroamérica y el Caribe) y de los precios de los productos de exportación. Y, a diferencia del resto del mundo, la informalidad que caracteriza nuestras economías nos presentó una disyuntiva entre cuidar vidas y cuidar la economía. Estamos aprendiendo a nadar, nadando, pero vamos bien.
Además, la llegada tardía de la pandemia a la región nos dio tiempo de prepararnos un poco mejor, acelerar nuestras inversiones en el sistema sanitario (adquirir equipos y pruebas). ¿Cómo volver a crecer? Mantener los contratos de empleo, ayudar a los más vulnerables y mantener líquido el sistema financiero son temas centrales para apostar a un rebote más rápido. También hay que repensar algunos temas tributarios, como la factura electrónica o la efectividad de algunos subsidios (¿llegan a quienes realmente lo necesitan?). El alineamiento político será fundamental y el éxito vendrá de la mano con la capacidad política de hacer reformas. El Estado tomará un nuevo protagonismo y deberá aprender a ser más eficiente y a utilizar medios digitales para la inclusión.
¿Se ampliará el espacio de la banca multilateral sobre el sector privado?
El BID se encuentra desembolsando cerca de US$ 15,000 millones en créditos para el sector público y cerca de US$ 7,000 millones en lo que se conoce como la “ventanilla privada” (BID invest).
En el Perú, estamos trabajando de cerca con actores privados y con entidades gubernamentales para atender a la pequeña y mediana empresa. Creemos que nuestro brazo privado será central para ayudar a muchísimas empresas de la región, por lo que el año entrante haremos lo mismo, dentro de las posibilidades de nuestros recursos.
No hay duda de que, más temprano que tarde, tendremos que revisar qué tan adecuado es nuestro capital para atender los efectos de la pandemia hoy y aquellos problemas del futuro (sobre todo los asociados al cambio climático).
El problema es la confianza: Uno puede llevar el caballo al agua, pero no hacerle beber
Julio Velarde, presidente del BCRP
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Esta crisis es mundial, masiva y simultánea para todos. La cuarentena ha sido necesaria para darle una oportunidad al sistema de salud. Si no se hubiera dado la cuarentena obligatoria, probablemente hubiera sucedido una voluntaria, aunque desordenada. La economía de Suecia, a pesar de no haber estado en cuarentena, sufrió igual que el resto debido al temor de gastar y el miedo a salir.
La cuarentena ha generado un choque de oferta; aunque también ha afectado la demanda por el aumento del desempleo y la caída de ingresos. Pero apenas se acabe la cuarentena nos recuperaremos. El problema es la confianza. La gente que ha perdido el trabajo o que ha experimentado una reducción de ingresos, o no va a poder gastar o va a tener temor de consumir o invertir.
Las medidas que se han tomado han seguido las recetas del libro de texto. Del lado fiscal se ha reaccionado rápidamente. Se han tomado medidas adecuadas, aunque con problemas en su ejecución debido a las limitaciones del aparato estatal. En lo monetario, hemos bajado la tasa de interés a 0.25, la tasa más baja en países emergentes, solo igualada por República Checa.
Keynes enfatizaba la parte fiscal porque la política monetaria tiene límites. De las frases keynesianas típicas: “Uno puede llevar el caballo al agua, pero no hacerle beber”. El problema es que los bancos no quieren prestar, aunque la tasa sea 0% o negativa; y la gente tampoco quiere endeudarse por la incertidumbre. En este caso, para incentivar la demanda se requiere de la parte fiscal.
¿Qué tanto margen de maniobra más tiene el país para sostener la economía?
Parte del gasto que se está haciendo ahora son subsidios temporales, son gastos que van a desaparecer; son gastos que no van a mantenerse el próximo año. Esperemos que en gran medida en los siguientes 12 meses se resuelva el problema de la pandemia.
Lo que creo que es necesario más bien es un gasto que ayude a la recuperación de la demanda poscuarentena, y eso creo que va a ser más inversión pública y destrabe de proyectos que generen mayor empleo. La capacidad de gasto la tenemos todavía, obviamente no es ilimitada; y lo que interesa es que se diseñe bien, se ejecute adecuada y oportunamente. La expansión de gasto fiscal debe venir a través de la inversión y no del gasto corriente.







