
El dinamismo de la inversión privada, en 2026, es generalizado y contrasta con el moderado avance entre 2022 y 2025. Según categorías de inversión, en el primer semestre, el consumo interno de cemento creció 12.9%,tras caer en promedio 1% anual en los cuatro años previos. Además, las importaciones de bienes de capital se incrementaron casi 24%, multiplicando más de siete veces su ritmo de avance anterior.
Por su parte, según sectores, en 2026, la inversión minera avanzó 34% y la residencial creció 6%. Ello contrasta con el limitado avance de los últimos cuatro años de la primera (+1.3% anual) y la reducción de la segunda (-1.7% anual).
Este avance ocurre en un entorno de negocios más favorable. A setiembre, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las expectativas empresariales sobre la economía estuvieron en terreno optimista en 28 de los 33 meses transcurridos desde 2024, luego de un prolongado periodo de pesimismo (2020-2023).
Según las encuestas, este optimismo es generalizado, abarcando sectores como el minero, comercio y servicios, entre otros. Junto a ello, se presentan mejores condiciones de financiamiento: el crédito empresarial creció 10% a agosto, su mayor ritmo desde 2014.
Inversión por sectores
El avance de la inversión privada se extiende a todos los sectores. En el caso de la minería, alcanzó un desembolso por US$ 3,300 millones en el primer semestre. Este avance se explicó por los trabajos de construcción de Tía María (Arequipa) y las obras de optimización de Shougang (Ica) y Antamina (Áncash).
Los desembolsos se incrementarían en el segundo semestre y el sector ejecutaría más de US$ 8,000 millones en 2026, el mayor registro desde 2014.
La inversión no minera, que representa casi 90% del total, también mantendría un crecimiento a doble digito como el visto en el primer semestre, conforme lo anticipan los indicadores adelantados.
Así, entre julio y agosto, el consumo de cemento creció 9% y las importaciones de bienes de capital, 22%. Como resultado, el Instituto Peruano de Economía (IPE) estima que la inversión privada crecería cerca de 14% en el tercer trimestre y cerraría el año con un crecimiento de alrededor de 15%.
Este dinamismo ha favorecido la generación de empleo formal. En los últimos 12 meses a agosto, según el BCRP, se crearon más de 240,000 puestos de trabajo en el sector formal, superando ampliamente el registro promedio anual de la última década (146,000 puestos).

Riesgos y perspectivas
En adelante, sostener el ritmo de ejecución visto en 2026 requerirá atender potenciales riesgos, entre ellos la contención del fenómeno de El Niño (FEN) y el avance de las economías ilegales.
En el caso de la inversión no minera, la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), advierte que las condiciones del FEN afectarían el desempeño de la construcción en el primer trimestre de 2027.
En consecuencia, la inversión no minera moderaría ligeramente su crecimiento a 10% en ese periodo, para luego retomar su dinamismo.
Así, a diferencia de episodios previos del FEN que coincidieron con otras coyunturas negativas como la crisis rusa (1998), la paralización de obras por Lava Jato (2017) y un periodo de conflictividad social con pesimismo empresarial (2023), la inversión no minera sostendría tasas de crecimiento positivas durante 2027.

En el caso de la inversión minera, a la tramitología y la conflictividad social se suma el avance de las economías ilegales como principales riesgos. A fines de 2027, Tía María culminaría su construcción e iniciaría su operación comercial, por lo que sostener la inversión minera dependerá del inicio de nuevos proyectos.
Estos enfrentan riesgos por el avance de la minería ilegal, cuyas exportaciones de oro alcanzarían, según estimaciones del IPE, al menos US$ 16,000 millones en 2026. Según el Instituto Fraser, 64% de las empresas vinculadas al sector minero consideró que la inseguridad desincentiva invertir en el Perú. Esta proporción duplica la registrada en Chile.
En ese contexto, el IPE proyecta que la inversión privada acumularía tres años consecutivos de crecimiento a doble dígito hacia 2027, algo que no ocurría desde el periodo 2010-2012.
Como punto de referencia, en la década 2005-2014, la inversión privada creció anualmente a doble dígito (12.2%), lo que permitió que la pobreza se reduzca en promedio 3.6 puntos porcentuales cada año.
Un impulso por sostener
Por Ana Lucía del Río, economista del IPE
La inversión privada atraviesa su mejor momento del periodo pospandemia. El optimismo empresarial sostenido, mejores condiciones de financiamiento y grandes proyectos en ejecución explican que la inversión crezca a un ritmo cinco veces mayor que el de la economía en 2026.
Sostener este impulso exigirá el inicio de nuevos proyectos mineros, muchos de ellos en zonas donde la minería ilegal gana terreno. Este año, las exportaciones de oro ilegal superarían a las de la agroexportación.
Ante ello, es clave recuperar el control territorial y fortalecer la fiscalización. En paralelo, liderar el destrabe de los megaproyectos en otros sectores, con reglas claras y predecibles, y simplificando trámites. Solo un impulso sostenido permitirá reducir la pobreza, que hoy afecta a casi nueve millones de peruanos.

Desde hace más de treinta años, el IPE es un actor clave en la discusión de propuestas para fortalecer las políticas públicas y el entorno económico, contribuyendo al desarrollo del país. El Instituto Peruano de Economía (IPE) es un centro de investigación sin fines de lucro orientado a la acción que promueve el desarrollo del Perú.






