Morgan Stanley y JP Morgan realizan un balance de los efectos globales de los riesgos que traerá el coronavirus al movimiento de capitales.
Morgan Stanley y JP Morgan realizan un balance de los efectos globales de los riesgos que traerá el coronavirus al movimiento de capitales.

El coronavirus (COVID-19) ha tenido efectos disruptivos en los mercados globales y también ha ocasionado ajustes de crecimiento en diversas economías. Según el monitoreo en tiempo real que realiza la Universidad John Hopkins (al 9 de marzo), se registran 111,354 casos registrados, 3,892 fatalidades y 62,373 pacientes recuperados. Los tres países con mayor incidencia son China, Corea del Sur e Italia.

"Los mercados están asumiendo grandes caídas en ganancias ocasionadas por el virus para el 2020", indica JP Morgan en un reciente informe, lo que explica los importantes declives observados, por ejemplo, en el S&P 500 en los últimos días.

El banco suizo EFG señala que si bien el número de personas infectadas es pequeño en comparación a la población total (7,500 millones), las restricciones de movimiento tendrán un impacto mucho más profundo en la economía.

La información disponible "sugiere que ha habido un impacto importante en la actividad económica china. Por ejemplo, el consumo diario de carbón se ha desplomado a mínimos de cuatro años. Los estimados para el primer trimestre son muy inciertos, pero el PBI chino podría caer a un 3% anual comparado con el 6% anual reportado a fines del 2019. Esto podría restar un 0.3% al crecimiento mundial".

-Escenarios-

“La clave es cómo se viene conteniendo la expansión del virus”, considera Luigi Piedra, director ejecutivo y socio de Three Sixty Asset Management. “Se han tomado medidas de aislamiento, pero si una megaciudad se detiene, muchas de sus compañías ven un declive en su producción”, indica.

"Lo más importante para calcular el impacto en los mercados y en la economía es el momento en que se encuentra una cura o si se puede poner un alto a la propagación", complementa Frank Pait, también director ejecutivo y socio de la firma.

Morgan Stanley ha elaborado un informe que plantea tres escenarios sobre el impacto económico que tendrá el virus en Latinoamérica.

Escenario 1 - Contención hacia finales de marzo: La expansión del virus se contiene a nivel global a fines de marzo y la actividad productiva de China se normaliza, lo que limitaría la disrupción al primer trimestre del 2020. El crecimiento global cae a 2.5% anual de 2.9% proyectado a fines del 2019, pero se recupera a partir del segundo trimestre.

Escenario 2 - Escalada en nuevas geografías, la interrupción se extiende hasta el segundo trimestre: Los nuevos casos aumentan en diversas partes del mundo, alcanzando un pico hacia fines de mayo. El impacto se extiende hasta el segundo trimestre. El crecimiento global promedia 2.4% en el primer semestre, pero se recupera a partir del tercer trimestre.

Escenario 3 - Persistencia hacia el tercer trimestre, lo que incrementa el riesgo de recesión: El virus continúa su expansión y afecta a las grandes economías. China enfrenta un renovado incremento de casos. El crecimiento global se mantiene débil durante el tercer trimestre. La prolongada disrupción incrementa el riesgo de afectación la las ganancias corporativas y surge un mayor riesgo crediticio.

Morgan Stanley señala que “mientras Latinoamérica no vaya más allá del escenario 2, consideramos que la recuperación del crecimiento en las economías más grandes de la región no se verá afectada”.

Sin embargo, el banco de inversión advierte que el impacto será mayor en las economías andinas más abiertas, entre las que se encuentra Perú.

-Perú-

“El alto nivel de apertura económica del Perú convierte al país en una de las economías más expuestas al impacto del coronavirus en la región”, indica Morgan Stanley.

El banco de inversión estima que por cada punto de desaceleración de la economía china, el PBI peruano se encogería 25 puntos básicos. Sin embargo, si las condiciones financieras globales se vuelven más ajustadas, el impacto aumenta a 40 puntos básicos.

El impacto proveniente de China se materializaría de dos maneras: directa e indirecta, explica Morgan Stanley.

"El impacto directo se manifiesta a través de las exportaciones, dado que China es el principal socio comercial del Perú y representa cerca del 30% de los envíos totales. De otro lado, el impacto indirecto se materializa en el deterioro de los términos de intercambio, consecuencia de menor demanda interna a nivel global, lo que afecta el precio de los commodities como el cobre".

Sin embargo, Morgan Stanley considera que el Perú cuenta con las herramientas para superar esta perspectiva. “El gobierno tiene mucho espacio para incrementar el gasto, debido al bajo nivel del déficit fiscal. Además, el tope de deuda es de 30%, por encima del nivel actual de 27.6%. Por el lado de la política monetaria, el BCR podría avanzar aún más con medidas expansivas, pero no consideramos que la tasa será menor a 1.25%, la más baja desde la crisis del 2008”.

Según el escenario base de Morgan Stanley, el crecimiento del PBI peruano para el 2020 es de 2.7%, que se reduce en función a los escenarios descritos más arriba como consecuencia del coronavirus.

Así, en el escenario 1, el crecimiento del Perú cae a 2.3%; en el segundo se reduce a 2.1%; y en el peor escenario, el PBI solo crece 1.9%.