
Una buena educación y orden financieros permiten a los consumidores conocer su límite de endeudamiento. Con ello, el cliente evita adquirir múltiples compromisos que sobrepasen sus flujos mensuales.
Toda obligación financiera genera un deber de cumplimiento; las deudas hay que pagarlas, enfatizó Edmundo Lizarzaburu, profesor de Esan.
Es ahí donde radica la importancia de conocer la capacidad de pago de cada cliente, que representa la cantidad máxima de los ingresos que serán destinados a cubrir sus deudas.
“El primer error que cometen algunos al calcular su capacidad de pago es basarse en el sueldo bruto cuando deberían hacerlo sobre el neto”, señaló.
El flujo anual para hacer la evaluación debería considerar solo los 14 sueldos, mas no incluir la Compensación por Tiempo de Servicio (CTS), agregó.
Asimismo, refirió, es necesario diferenciar entres los gastos fijos y las inversiones; aunque ambos signifiquen una salida de dinero, se espera que el segundo ofrezca un retorno.
Un gasto fijo es el pago de luz, agua, teléfono, Internet e incluso alquiler, mientras que se considera inversión la cuota de la hipoteca o maestría, agregó.
En tanto, Lizarzaburu sostuvo que la estructura de la deuda de un usuario, y por tanto su capacidad de pago, estarán asociadas a sus fuentes de financiamiento.
El sistema financiero ofrece un escalafón por costo de crédito, que va desde el más caro, la tarjeta de crédito, hasta el mas barato, préstamo con garantía, comentó.
Un sujeto de crédito puede registrar muchas fuentes de financiamiento que, a su vez, reducen su capacidad de pago, siempre y cuando la tasa de interés de dichos créditos sea elevada, expresó.
Es responsabilidad del deudor conocer las tasas de cada uno de sus préstamos, añadió.
En esta línea, la clave para mejorar la capacidad de pago de un usuario es la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA).
Según el docente, cuando los egresos del cliente superan sus ingresos, es imprescindible priorizar.
Y si, pese a priorizar, continúa su presupuesto mensual en negativo, es necesario reestructurar dicho flujo a una TCEA adecuada, recomendó.
Señaló que quienes reportan una buena capacidad de pago deben tener, por lo menos, un ahorro entre el 10% y 15% de su remuneración anual.
“Si gasta todo su sueldo cada mes pero guardó sus dos gratificaciones, ya completó su ahorro del año”, manifestó.
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