según DMI (Design Value Index) las compañías que integran un diseño centrado en el usuario pueden sobrepasar su rendimiento hasta en un 228%. (Foto: Pixabay)
según DMI (Design Value Index) las compañías que integran un diseño centrado en el usuario pueden sobrepasar su rendimiento hasta en un 228%. (Foto: Pixabay)

Actualmente es importante que las empresas conozcan al cliente y entender sus necesidades para desarrollar productos o servicios innovadores y eficientes, señala Carlos Campos, jefe de Liderazgo e Innovación de la escuela de educación superior Toulouse Lautrec.

En ese sentido, señala que hoy se vive en una cultura de innovación permanente y cada vez más compañías, de diversos tamaños y sectores, aplican metodologías como el Design Thinking para crear soluciones centradas en el usuario y potenciar su propuesta.

Indica que según DMI (Design Value Index) las compañías que integran un diseño centrado en el usuario pueden sobrepasar su rendimiento hasta en un 228%.

“Desde el punto de vista empresarial, se ha experimentado un boom del uso de metodologías colaborativas como el Design Thinking, porque ayuda a potenciar el trabajo en equipo, acelera el ciclo de desarrollo de nuevas soluciones, reduce los costos y riesgos; y permite generar una cultura empresarial orientada a la innovación”, dijo.

De este modo, el especialista explica cuatro aspectos a tomar en cuenta para aplicar esta metodología de trabajo:

Definir nuestros desafíos. Identificar los problemas en los que se va a trabajar. Esta etapa es de trabajo de campo a través de la exploración e investigación.

Empatizar con los usuarios. Se trata de sentir como el usuario y desarrollar un conocimiento de este. Debemos conocer sus hábitos, preferencias e intereses; para así entender sus necesidades. En esta etapa es muy importante tomar en cuenta lo racional y lo emocional.

Divergencia y generación de ideas. Es recomendable formar equipos multidisciplinarios, con distintas experiencia, pensamiento y estilos de trabajo. Lo fundamental es capitalizar la inteligencia colectiva y compartir diferentes puntos de vista para encontrar nuevas soluciones.

Crea un prototipo. Esta etapa nos ayuda a materializar las ideas y a plasmar el concepto de manera rápida. Un prototipo puede ser un dibujo, una maqueta, plano, video, storyboard, etc. Lo importante es que el producto o servicio reflejado en el producto pueda entrar en contacto con el usuario hasta llegar a la versión deseada.

Prueba y error. Evaluar las soluciones y definir si verdaderamente están resolviendo el problema. Este paso te permite poner a prueba la idea antes de hacerla realidad. Aquí es clave no tener miedo al error; por el contrario, es una oportunidad de generar eficiencias y optimización de recursos.


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