
El modelo de red neutral —una infraestructura de fibra óptica compartida por múltiples operadores— comienza a ganar espacio en el Perú, en un contexto donde los costos de despliegue en infraestructura aumentan y la eficiencia se vuelve una necesidad para el sector.
A diferencia del esquema tradicional, en el que cada empresa construye su propia red, esta propuesta plantea una lógica distinta: una sola red que puede ser utilizada por varios actores.
Bajo este esquema de red neutral, el operador deja de invertir en infraestructura propia —lo que tradicionalmente implica altos niveles de inversión CAPEX, permisos y largos tiempos de implementación— y pasa a pagar por usuario conectado, convirtiendo aquella inversión en OPEX.
La red neutral no solo reduce riesgos, sino que permite redirigir recursos hacia áreas como la captación, la fidelización y la mejora de la experiencia del consumidor final.

Esta alternativa surge porque el modelo tradicional muestra claras ineficiencias. Hoy, en distintas zonas urbanas del país, coexisten cuatro o más redes de fibra óptica por hogar. Sin embargo, los niveles de ocupación promedio no superan el 25%, por debajo del 30% necesario para alcanzar rentabilidad. En ese escenario, el solapamiento de infraestructura pierde sentido económico y abre paso a modelos más eficientes.
Los resultados de este nuevo enfoque de red neutral ya son tangibles. Actualmente, Pangea opera en nueve ciudades del país, con más de 3.5 millones de hogares pasados y cerca de 700,000 conexiones activas, lo que representa alrededor del 20% del mercado de fibra en el Perú. Su objetivo en el corto plazo es alcanzar entre 1 y 1.5 millones de usuarios conectados, consolidando su red como una de las principales plataformas de acceso fijo en el país.
Operadores centrados en sus clientes
El impacto de este modelo no es solo financiero, sino también competitivo. Al compartir infraestructura, la diferenciación entre operadores deja de estar en quién tiene más red desplegada y pasa a enfocarse en el servicio: precios, atención, postventa y propuesta de valor al consumidor final.

Este enfoque también reduce barreras de entrada para nuevos operadores, permitiendo que más empresas participen en el mercado sin enfrentar grandes inversiones iniciales. Así, se amplía el ecosistema y se fomenta una competencia más dinámica.
En paralelo, la compañía Pangea viene incorporando herramientas de analítica e inteligencia artificial para optimizar su operación. El objetivo es migrar de un modelo reactivo —donde los problemas se resuelven una vez ocurren— a uno preventivo, capaz de anticipar fallas y reducir interrupciones en el servicio.
Regulación que avanza
En el frente regulatorio, el Perú ya cuenta con un marco que permite el acceso y uso compartido de infraestructura. No obstante, aún existen oportunidades para fortalecer los incentivos a la inversión, especialmente en redes de acceso fijo.
Actualmente, el impulso a mecanismos como la reinversión de aportes regulatorios promovido por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones constituye una señal positiva para el sector, aunque su alcance se concentra principalmente en infraestructura móvil. Extender progresivamente este esquema a redes fijas de fibra óptica permitiría alinear mejor las obligaciones del sector con inversiones que impacten directamente en la conectividad del país.
De consolidarse, el modelo de red neutral podría marcar un punto de inflexión en el mercado peruano: menos infraestructura solapada y duplicada, mayor eficiencia operativa y una competencia centrada en el valor que recibe el consumidor final. Con los incentivos adecuados, este modelo también puede convertirse en una herramienta concreta para acelerar el cierre de la brecha digital.

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