
Escribe: Carlos E. Paredes, economista de Intelfin Estudios y Consultoría y docente de la U. Continental
1. Tras la rápida captura y extracción del exdictador Nicolás Maduro, ejecutada con gran planeamiento e increíble precisión por las fuerzas militares de los Estados Unidos, ahora toca ver qué es lo que hará el Gobierno de Donald Trump para asegurar la recuperación del país llanero. Probablemente, el planeamiento de esta segunda etapa no ha sido tan riguroso como el de la primera. La incertidumbre es grande, el derrotero para los siguientes meses es incierto, pero se está produciendo un cambio de régimen sin el derramamiento de sangre con el que habían amenazado los líderes chavistas.
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2. ¿Qué piensan los venezolanos? Los resultados de una encuesta realizada entre el 6 y 11 de enero a nivel nacional por la empresa Meganálisis son reveladores. “¿Usted se siente agradecido con Donald Trump?” fue la primera pregunta, el 92.2% respondió afirmativamente. La gratitud no implica ingenuidad: el 52.7% considera que la prioridad de los EE.UU. es el petróleo venezolano y más de dos tercios considera que el chavismo es quien gobierna en Venezuela.

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3. Sin embargo, el país parece estar listo para un giro radical: más del 90% está de acuerdo con que EE.UU. se convierta en el principal aliado del país petrolero; más del 93% considera que las empresas y propiedades expropiadas deben ser devueltas a sus dueños originales; mientras que casi el 75% está a favor de la privatización de PDVSA. El 88.3% de los venezolanos opina que el socialismo trajo “mal vivir, retroceso y pobreza”. Por lo tanto, no puede sorprender que más del 93% desaprueba que Delcy Rodríguez esté al frente de la transición actual y que, a la pregunta de por quién votaría si las elecciones fuesen mañana, María Corina Machado obtenga casi el 80% de las preferencias, mientras que Diosdado Cabello solo el 3.1%.
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4. Pero las elecciones no serán mañana y la transición a un gobierno democrático tomará un tiempo no definido aún, tal vez más largo del que le gustaría a la mayoría. Asimismo, la recuperación de la producción petrolera –la principal fuente de ingresos del país– requerirá de inversiones multimillonarias y de algunos años para rendir frutos.
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5. El que la transición se haga bajo la tutela de Trump no gusta mucho o nada a muchos, pero si esto evita una guerra civil, contribuye a la estabilización del país, a la reconstrucción de sus instituciones, de su economía, y a elecciones limpias en el menor tiempo posible, entonces el tutelaje temporal norteamericano podría terminar siendo el mal menor. Cabe preguntarse ¿cuál es la alternativa?
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6. “Al enemigo, puente de plata” reza el refrán. Seguramente, la transición se aceleraría si se facilita la salida de la cúpula responsable de delitos de lesa humanidad y del caos generado por el socialismo del siglo XXI. No es justo, pero más importante es el futuro. Si no salen, habrá que cazarlos; las recompensas y las frágiles lealtades harán su trabajo. No hay marcha atrás. La reciente e impensable visita del director de la CIA a Caracas es una muestra de ello. En este nuevo amanecer, seguramente seguiremos sorprendiéndonos.








